martes, 15 de enero de 2013

Sería fácil.




-Sería fácil- dice mirándome a los ojos.
-¿El qué?
-Olvidarse del mundo. Besarnos aquí y ahora.
-Sería fácil, pero arriesgado. 
-Tú sueles ser la soñadora, yo el realista.
Le miro directamente a los ojos, sonríe, algo triste, y mira otra vez hacia la arena. Con un palo empieza a jugar, dibujando formas, letras, cosas sin sentido, al menos sin significado coherente para mí. El mar suena tan fuerte cuando impacta con las rocas, que el sonido casi tapa la risa de unos niños que están a unos metros de nosotros.

- ¿Tú crees que deberíamos luchar?- digo sincera- Ya sabes, ¿crees en nosotros, aún?
- No he dejado de creer en nosotros nunca.
- Yo también pienso que sería fácil, ¿sabes?. Como cerrar los ojos. Como un susurro al viento. Casi tan fácil como pestañear. Sería fácil, porque todo es sencillo cuando me coges de la mano. Parece como si el mundo...
- Como si el mundo estuviera a nuestros pies- río, él me imita.
- Da miedo, ¿eh? Es como si corriéramos hacia un precipicio otra vez.
- A mí de pequeño me gustaba soñar que podía volar. 
- Pero...no se puede volar. Te acabarías estrellando. 
- ¿Y si te construyes unas alas?
- El viento podría romperlas cuando echaras a volar.
- La clave está en luchar. Contra viento y marea, ¿recuerdas?
Suspiro. Sé que tiene razón. Sé que ambos pensamos lo mismo, y sé que estamos asustados. 
- Tengo un no sé qué en el estómago...
- Vértigo. Miedo. Te acojona la idea de que salga mal.
- Sí...pero si no se intenta, tampoco sabríamos si habría podido salir bien, ¿no?
- Pues no lo sabríamos. Nos quedaríamos con la duda para siempre...
Me mira y me abraza por los hombros. Hace frío, pero apoyada en su hombro, con su olor,y su mirada clavada en mis labios, no encuentro un lugar mejor en el que estar ahora mismo. Sonríe, me levanta la cabeza suavemente y me mira directamente a los ojos. 
- ¿Y si...?- digo temerosa, debido al roce de sus manos. 
- ¿Qué sientes?- dice en un susurro. 
- Ya lo sabes- respondo- ¿Y tú?
- También lo sabes- sonríe, con esa sonrisa torcida que se le pone cuando vacila ante palabras, ante mis ojos.
Se acerca lentamente. Siento su respiración encima de mis labios. Aliento cálido, ligero, posado sobre mí. Se me estremece el corazón, que a la vez late más rápido que nunca. Un suspiro de ambos. Acercamiento de cabezas tímidas que se buscan y se encuentran. 

- ¿Lucharemos?- digo a un centímetro de sus labios.
- Juntos.
Y como si hubiéramos nacido para ello, sus labios encuentran los míos. Beso cerrado, que poco a poco asoma nuestros sueños. Hacía tanto tiempo que no probaba sus labios que creo estar en un sueño. Abro un poco los ojos, y ahí está, es real. Sonrío a mitad del beso y él me imita. Sé que no hacen falta más palabras, los besos hablan por si solos. 

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