Me sigue encantando que me sonrías por sonreír.
Te miro, tal vez con miedo, quizá pensando en qué es de nosotros. En si tú piensas lo mismo que yo. Y me miras, y es una milésima de segundo casi perfecta, esa en la que nuestras miradas se encuentran.  La misma milésima de segundo en que los dos sonreímos.
¿En qué estás pensando?
Te digo cualquier tontería.
Pienso que estás triste.
Pienso que quizá no te importe ya. ¿Todavía me sigues echando de menos?
Pienso en tantas cosas que sólo me sale mirarte en silencio. Queriéndote decir tanto, diciéndote tan poco.
Y no sé cómo sentirme. Y no sé cómo actuar.
Vuelvo a sonreír.
Me miras serio, y entonces pienso en que mañana es día 12. 
¿Te acordarás?
Y entonces es cuando el Adri dice cualquier gilipollez sobre otro chico, y yo te miro y pienso en que el único chico que me importa en ese momento eres tú.
Y que me da igual cuántos vengan, cuántos se vayan…porque los únicos labios que quiero besar son los tuyos.
Pero yo ya no sé si te arrepientes, yo no sé si te importo, no sé qué pasará.
Es por eso que hoy no me he quedado allí, donde estabas tú, porque no sé si verdaderamente te daba igual que estuviera o no, porque hay veces en las que no sé qué hacer, porque no sé cómo te sientes. Lo único que sé es que todo es demasiado complicado.
Que me encantaría decirte muchas cosas, que me encantaría abrazarte. Que echo de menos tener tu olor de cerca. Que echo de menos besarte. Que echo de menos tu cuello, tus tonterías. Que te echo de menos. Que quiero que vuelvas, aunque tenga miedo.
Porque no podría sacarte de mi cabeza aunque quisiera…. 

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