Las últimas palabras.



El mundo se me quedó pequeño cuando estaba entre tus brazos. Los latidos acompasados de tu corazón, tu respiración retumbando en tu pecho. Tus manos, con caricias que decían más que palabras. No hacía falta vernos para saber absolutamente nada. Ya nos estábamos sintiendo. Unos labios que se buscan, se encuentran, después de mucho, y se dicen cosas que no tendrían que decirse. Verdades absurdas. Son como esos 'te echo de menos' que no te da tiempo de decir. O que no quieres decir.
Me sentía la chica más feliz de este puto mundo apoyada en tu pecho, con tus manos paseando por mi piel.
Pero como todo principio quizá tenga final. Si por mi fuera habría hecho la noche eterna, pero ni controlo el tiempo, ni controlo pensamientos, ni controlo absolutamente nada. Ni si quiera fui capaz de controlar mi boca, ni mis latidos acelerados, ni mis ganas de contarte a besos lo mucho que te había echado de menos.
No me diste tregua, tus labios se abalanzaron a mis sueños, y me perdí.
¿Por qué no olvidarme del mundo cuando lo único que me importaba en ese momento era lo que estaba sintiendo en el pecho?
Pero da igual, al fin y al cabo, lo único importante es que hay que retirarse. Hay que huir, escapar. Nuestra enemiga fue la duda, mi aliado será el tiempo que me haga olvidarte.
Soy una chica fuerte, he salido de cosas mucho peores, así que no vendrá de semanas, tal vez algún mes, pero seguiré hacia adelante.
Mis objetivos contigo eran totalmente opuestos, yo no quería echarte de menos. Yo quería ser feliz, contigo. Quería que eso fuera suficiente. Pero las dudas pesaron más, y en la balanza...en la balanza yo salí perdiendo. ¿Lo mejor? Por supuesto que no es lo mejor. Eso de que sea lo mejor es sólo una excusa para aliviar la culpa en ti, el dolor en mí. Pero nos resignaremos a ésto, ¿para qué intentarlo,no ? Quizá fuera batalla perdida. Sé que estarás bien sin mí, nunca he sido imprescindible para nadie. En dos semanas podrás olvidar todo esto y seguir como si nada. Tú eres fuerte, coherente, racional...yo no, yo soy más débil, incoherente, irracional...
Por un momento, sólo por un momento, creí que me daría igual lo que viniera después. Pero la decepción que he sentido cuando me has dicho que querías olvidarlo todo...ha sido la que me ha hecho ver que quizá esperar por ti era perder el tiempo. Esta es la dura realidad, esa a la que he de ceñirme. Poco ha importado para ti todo ésto si piensas que lo mejor es dejarlo pasar.
Lo asumo y viviré con ello. Y...pues quizá un día encuentre a alguien que aunque tenga mil dudas, cuando me mire a los ojos las olvide y sea capaz de afrontar todo esto y seguir. Ni tú eras un superhéroe ni yo era la chica en apuros...No somos absolutamente nada. Nada. ¿Amigos? Tal vez. Pero hemos sido mucho más que eso.
¿Sabes qué es lo peor de todo esto? Que me importas. Más de lo que me gustaría, más de lo que desearía. Pero estas son las últimas lágrimas que derramo por ti, e intentaré que estas sean las últimas palabras que te regale. No tendría sentido escribirle a alguien que ya no va a leer estas palabras, no lo tendría.
¿Me echarás de menos? Quizá sí, quizá no.
Sé que te arrepientes.
Sé que desearías que nada de ésto hubiera pasado.
Pero ayer no éramos nosotros, por primera vez, los que hablábamos, ni era el orgullo, ni era esa pose fría de 'vamos a dejar que el tiempo decida'. Ayer las que hablaron fueron tus manos, acariciándome  Tus labios, besándome. Escondimos lo que pensábamos e hicimos lo que sentíamos.
Yo no voy a poder mirarte a los ojos nunca y no ver en ellos lo especial y diferente que has sido a todos. Nunca. Pero yo no puedo luchar conmigo misma más tiempo. Te he demostrado mucho, muchísimo. Con palabras, con hechos. Y mientras tú te empeñabas en guardar una distancia de seguridad, yo me saltaba las normas. No me importaba en absoluto, ¿sabes? en absoluto. Pero esa es la diferencia entre tú y yo: en ti siempre la cordura vencerá, en mí el corazón.
Tenía tanto que darte, tanto que decirte...pero ya no quiero. Ya no quiero sentir nada. Por primera vez en cuatro meses estoy sintiendo que tampoco quiero luchar, ya no. Y dolerá, aunque me empeñe en aparentar que el mundo es perfecto aún sin ti. Pero no me puedo engañar más, no puedo jugar a querer algo que nunca va a poder estar al otro lado esperándome. Esto que escribo es más triste que lo que escribí cuando rompimos. La decepción no es mayor, ahora son heridas no tan profundas, pero siguen siendo heridas. Yo no puedo soportar el peso de los dos...ya no. Estas últimas semanas lo único que me alimentaba era esperar a que las cosas mejoraran. Creía que el tiempo, el destino, estaba de nuestra parte. ¿Qué ilusa,no? Noelia...que ilusa. Pero aquí estoy, secándome las lágrimas, mirándome al espejo, empujando la contraportada del libro, para cerrarlo. Así, bien fuerte.
Al menos nuestro último beso ya no es aquel beso amargo que sabía a despedida. Nuestro último beso, créeme, ha sido uno de los más sinceros, y fue porque los dos buscábamos y encontrábamos exactamente lo mismo. Podría haberme quedado apoyada en tu pecho horas. Pero quizá siempre he ido en contra-dirección, y ahora esté tomando el camino correcto.
¿Renunciar a lo que se siente? Lo más patético del mundo. Pero no encuentro otra salida, no hay otro camino por donde escapar. Me siento atrapada y yo no quiero que nadie corte mis alas.
Esto es lo último que escribo Raúl, sobre ti, sobre nosotros. Ésta es mi despedida, la más sincera, la más directa, la más honesta que podría ofrecerte.
Me quedaré con lo bueno, como un recuerdo lejano, más nítido que borroso, más cercano que alejado.
Pero al fin y al cabo, un recuerdo.
Quería compartir contigo tanto...quería tanto, tanto...que se ha quedado en nada.
Voy a luchar por trazar mi propio camino, voy a seguir siendo fuerte, como mi pasado me ha enseñado. Y te juro que un día estaré bien. Te juro que un día ya no me morderé la lengua para no hablarte de cualquier estupidez en clase, ni miraré tus fotos. Te prometo que un día...que un día olvidaré lo mucho que me importas, lo mucho que he sentido, lo mucho a lo que me estoy resignando.
Tú podías escoger...tú podías apostar, podías hacerme daño, podías retirarte, podías olvidarme...y has tomado la opción correcta. Correcta para la mente, triste para el corazón.
Nunca juzgaré tus decisiones, ni si quiera tus sentimientos. No puedo juzgar algo que yo también he pensado, pero nunca compartiré la idea de ver cómo te alejas lentamente. Nunca compartiré la idea de no volver a besarte, de no volver a sentir lo que sentí cuando te estaba besando.
Pero tengo que ser la fuerte, por primera vez, y ser yo también la que se aleje. Buscando mi camino, buscando las señales que me lleven a olvidar.
No escribiré jamás 'adiós' porque nunca puedes despedirte de algo que te va a acompañar durante tanto tiempo.  Pero tengo que dejar de escribir sobre nosotros...Así que acabaré del mismo modo en el que todo empezó:
Te quiero.











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