martes, 27 de noviembre de 2012

Pero es por el miedo.

- No es que no quiera estar contigo. Me gustas. Es cierto, me gustas, desde aquel abril, desde aquella feria, desde aquella primavera. Eres excepcional. Pero...yo ya no estoy hecha para esto, no. Ya no. Porque sé lo que sucederá, siempre pasa lo mismo: Cuando te canses de luchar, entonces me dirás que no he sido nada para ti. Y yo me tragaré las palabras, las lágrimas y caminaré dirección a mi casa con la cabeza bien alta. Por mis auriculares saldrá la letra perdida entre el llanto, esa letra que conoces tan bien. A thousand years. Y lloraré cuando atraviese esa portería, y suba a toda leche las escaleras hasta llegar a mi casa. Después me tumbaré en la cama y desde ahí mirare hacia el corcho. Y veré nuestra foto. Entonces te echaré de menos, y el dolor se hará insoportable.  Ni las tilas calmarán mi drama, ni el sueño calmará mi cansancio. Porque lo único que me hará falta para sonreír será tu sonrisa y ella ya no estará a mi alcance. Eso pasará con nosotros, eso es justamente lo que pasará. Y es por eso que me niego a empezar otra historia. Porque no quiero necesitar a nadie, ya no. Entiéndeme, sigo creyendo en el amor, pero mi cabeza insiste en no hacerlo. Ya he perdido la fe en demasiadas cosas...y no me gustaría tener que perderla en ti también. Ahora te toca a ti entenderme.

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