viernes, 16 de noviembre de 2012

Ennie, la infinita Ennie.

Ennie me mira desafiante. Sé que me quiere comer a besos pero desea hacerlo a puñetazos. Mírame así, sabes que me encanta. Pasea el cigarro por sus manos. Tic-tac, se consume. Como su alma. Hasta que lo acaba apagando. Siempre hace lo mismo, trata de esconderse tras el cigarro. Como si el humo pudiera nublar los pensamientos, incluso lo que ambos sentimos cuando estamos cerca. Pero sabe que siempre lo acaba apagando. Sonrío triunfante al adivinar lo que iba a suceder, y ella, otra vez desafiante, me mira.
- Ennie, ¿cuánto va a durar esto?
- ¿De qué me estás hablando?
- De tu actitud.
- No sabes nada de mi actitud.
- Fumar no es de guays, aunque los guays fumen.
- ¿Te has dado cuenta tú solo, de esto?
Me rindo ante sus palabras. Pero sólo porque odio discutir con ella. Me gusta cuando se enfada, pero no cuando yo soy la razón. Aunque sé que no soy la razón, no hoy. Sé lo que le sucede, sé que está deseando contarlo, sé que no le gusta dar pena.
- ¿Está de más que te diga que puedes contar conmigo, no?
Ennie me mira esta vez, pero ya no desafiante, sino con un brillo mágico en los ojos. Parece que...no. O...¿sí?
- Jason.
-¿ Qué ha pasado?
- Me dijo que quería pensar. Me dijo que se iría con Valeria unos días y...
- ¿Te han roto el corazón?
- Las chicas duras no tenemos de eso.
- Oh, ahora entiendo lo de fumar y empezar a abusar de la sombra negra de ojos. ¿Crees que el humo y el color negro te alejaran de esto?
- Tú no puedes ayudarme.
- Yo no, Ennie, pero tú sí te puedes ayudar.
- Me he dado cuenta de que destruyo todo lo que toco, así que he decidido poner una barrera entre la sociedad y yo.
Ennie rompe a llorar. Pero no como haría cualquier persona normal, ella no. Insiste en tragarse cada lágrima. Enciende otro cigarro.
- No destruyes nada, son los demás, que se empeñan en destruirte a ti.
- Menos tú.  Todos menos tú. Cress, tú eres diferente.
- Estaré siempre para apagar tu cigarro. No podría dejar que se consumiera.
Ennie mira hacia un lado, sé que está sonriendo.
- ¿Recuerdas cuando nos conocimos?
Recreo las imágenes. Chica rubia de pelo corto que choca con chico tímido. Un concierto. Una mirada. Una sonrisa. Una canción en un ipod verde. Sus lágrimas de emoción cuando el cantante empieza a tararear su canción y el público aplaude a más no poder. Sí, recreo las imágenes. El momento en que supe que era ella, el momento en que me enamoré. El instante justo.
- Claro. ¿Cómo iba a olvidar a la chica llorica de la tercera fila?
- Ese día ibas con Jason.
- Sí, pero bueno...a él...a él lo conociste más tarde.
- Sí- sorbe la nariz. Hace una pausa y me mira de nuevo- Primero me fijé en ti.
Quedo impactado, sacudo la cabeza y la miro pidiendo una explicación.
- Que pensaba que eras tú, ya sabes. Que fue una casualidad muy bonita y por un momento sentí...
Pero Jason me dijo que tú ya estabas con alguien.
¿Había sido Jason quien me había alejado de ella?
- Yo no estaba con nadie.
- Lo sé...Pero ahora es tarde. Ni yo soy la chica rubia de pelo corto, ni soy inocente. Ya no lloro como una simple fan, ni sonrío. Ni si quiera sigo escuchando a ese grupo.
- ¿Lo dejaste todo por él?
- Dejé demasiadas cosas por Jason. Y tardé en darme cuenta que donde realmente estaba bien era...cuando...no sé, sin él.
- Me hubiese encantado cantar contigo esas canciones, ya sabes, gritando con nuestro grupo favorito.
- Hubiese sido demasiado perfecto, ¿no?
- ¿Crees en el destino?
- Claro- hace ademán de encenderse otro cigarro pero ve mi sonrisa triste y lo guarda.- Creo que te conocí porque estaba escrito así.
- Entonces ten- le paso un auricular y pongo esa canción.- ¿La oyes? ¿Qué dice?
- '' Deja volar tus sueños, aún no ha pasado el momento. Aquí estás, te estoy mirando. ¿Crees en mis sueños? Toma mi mano. Vamos a vivir esto juntos. Vamos a derrotar al tiempo. No llores pequeña, aléjate del miedo''.
- ¿Aún te la sabes, no?
- Es la que estaba sonando cuando te cruzaste conmigo.
- Y aún sigue sonando. ¿Ves como las oportunidades, a veces, vuelven? Sólo tienes que cogerla. Coge esta oportunidad, yo ya lo he hecho.

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