Se ha caído, recógela. 
Aprieta sus alas a tu pecho, el ángel se ha echado a llorar. 
No confía en nadie más, acércala a tus miedos, véncela.
No la justifiques, mata sus dudas, cuestiona su pasado, no le dejes llorar, nunca más. 


Acércala a tu vida, aunque te dé miedo
de los dos, bien sabes, que eres tú
el que teme más. 

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