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Hay veces en las que que necesito sentarme y desahogarme. Soltar todo lo que llevo dentro. Sin borrar una coma, un punto. Sin borrar nada. Pienso que las cosas más sinceras se dicen tal cual. Sintiéndolas tanto que ni si quiera te paras a mirar cómo lo escribes. Solo lo escribes y punto.

Es domingo. Algo frío entre estas sábanas. Algo taciturno. Miro por la ventana y veo tantas cosas...Infinitas. Ese balcón en el que me siento siempre será el mismo. Y el paisaje también. No cambia. Tres bloques al fondo. Una pista de baloncesto. Media calle que asoma. Todo sigue intacto. Y me da por pensar en la de veces que te esperaba en verano allí sentada, mirando si te veía pasar por la calle cuando venías hacia mi casa. Solo para saber si ya llegabas, solo para saber si faltaba poco para poder abrazarte. 
Vaya verano. O mejor dicho: Vaya veranos. Tan llenos de cosas a veces, tan vacíos otras. Sentíamos que teníamos mil cosas que hacer. Tantas que nos acabábamos aburriendo. Pero vaya verano. No habría cambiado tus sábanas por nada del mundo. Ni la playa, ni los durums. No te habría cambiado por nada.
Acojona tanto ver que todo alrededor sigue intacto...Y sentir a la vez que nosotros somos los que hemos cambiado. Me pregunto qué habría pasado si no hubieras optado por marcharte. Por dejarnos ir. Supongo que ya estaríamos planeando algo para este verano. Imagino que si me hubiera salido trabajo también estaríamos pensando dónde ir. En qué gastarnos los ahorros. Incluso si trabajara habríamos podido ir a Venecia. Como habíamos hablado tantas veces...
Venecia. Qué será de ella ahora. Ahora sin ti. Ahora que mi sueño había sido también tuyo. Y me queda la mitad de la mitad de la mitad. Te has llevado Venecia. Te has llevado tanto de mí.
Me cuesta llorar. Es como si una parte de mí creyera que ya debería de estar todo superado, y otra parte me dijera: No, Noelia. Aún todo sigue siendo lo mismo. Es mi lucha. Mi día a día. Una guerra interna que tengo con mi yo racional y mi yo sentimental.
Mis dos polos. Esa Noelia fría y distante que cree que con la mente podrá controlar su vida y esa Noelia cálida que solo sueña con que un abrazo la salve.
Soy tan distinta y parecida a mí misma.
¿Y qué será de tu verano? ¿Dónde irán tus pies? ¿Dónde irán tus sueños? ¿Dónde quedará tu sonrisa? ¿Te acordarás de mis dedos en tu espalda? ¿De mis besos cariñosos en la frente? ¿De mi manía estúpida de cuidarte? 
Cuando te marchaste un amigo mío me dijo que algún día tarde o temprano te arrepentirías. Yo no creo que vayas a arrepentirte nunca. Y si lo hicieras, ¿A caso volverías a buscarme? Claro que no.
Te conozco bien. Por eso sé que cuando tomaste la decisión iba a ser definitiva. Porque te he conocido como a nadie y a pesar de tenerte a kilómetros de mi vida ahora, a pesar de mirarte de lejos, de callarme tantas cosas que me gustaría contarte, sigo conociéndote. Sigo sabiendo cuál es tu manera de ver la vida. Y me sigue fascinando de ti todo lo que un día me fascinó. Solo que ahora no puedo decírtelo. Solo que ahora no quieres escucharlo.
Espero que cuando te acuerdes de mí sientas en tu corazón un vuelco. No hablo de algo físico. Hablo de que tiemblen los recuerdos y en tus ojos sientas el peso de un amor que no tuvo ni si quiera nombre. No nos puse nunca título. Puse una esperanza enorme. Y puedo prometerte que fuiste la persona que más me conoció. A veces incluso me sorprendía que me conocieras más que yo misma. Te di algo muy grande, me abrí a ti sin esperar nada, absolutamente nada más, que una gran acogida. Y me acogiste entre tus brazos. Y me diste cobijo. Y me hiciste creer en cosas que siempre rechacé. Me devolviste las ganas de quererme a mí y sobretodo de querer a alguien más.
Ojalá tú tengas tan buen recuerdo de mí como yo de ti. Y ojalá un día te atrevas a mirar nuestros recuerdos. Creo que todavía no lo has hecho. Espero que no tires nada, porque todo lo que te di, te lo di por una razón: Te quería como a nadie. Y en cada detalle te dejé algo de magia, algo de mí. 
Tienes todos los retales de mi alma. Quizá por eso me quedé tan vacía cuando te marchaste.
A simple vista soy la de siempre, pero sé que algo dentro de mí está tan diferente...
No sabré nunca darte las gracias por todo. Sé que piensas que tú me debes más que yo a ti, pero lo cierto es que salvándote a ti me salvé a mí. Sin que tú fueras consciente me llenaste quizá más de lo que yo te llené a ti. Trajiste paz donde solo hubo guerras. Cambiaste el color de todos los semáforos que me impedían avanzar. Creíste en mí como escritora y cantante. Y eso es algo que nadie más ha hecho nunca, ni si quiera mi familia. Por eso te estaré eternamente agradecida. Aunque creas que me fallaste - y quizá de alguna manera pudiste hacerlo- nunca te odiaré por ello. No se puede odiar a alguien a quien has amado, al menos yo no sé  hacerlo.
Y bueno, no es agradable para mí decir esto, pero quizá un día alguien mejor que yo vuelva a abrirte su puerta, y tú puedas volver a entrar en el mundo de alguien que te cuide tanto como hice o intenté yo.
Sé que voy a tardar en volver a dejarme querer, y quizá tardaré un poco más que tú en volver a amar a alguien. Pero quiero pensar que algún día seré capaz de hablar de amor sin acordarme de tus labios pronunciando un 'Te quiero'. Sin acordarme de esta historia tan...tan mágica como trágica.
Ojalá lo primero que pensara en hablar de nosotros fuera en lo felices que fuimos y no fuera este dolor que aún se clava y aprieta el corazón a veces.
Supongo que hay días mejores y los hay peores. Y hoy es uno de esos días no tan buenos.
Ojalá yo tuviera un sitio al que ir para saber sobre tus sentimientos. Ojalá pudiera entrar en tu mente y descubrir quién soy para ti. En lo que me he convertido. Ojalá pudiera saber si dejaste de quererme o dejé de importar. Si te agobiaste o simplemente viste que era la única salida.
Ojalá algún día mientras escriba no llore. Pero ahora soy incapaz de escribirte sin derramar ni una lágrima.
Ojalá un abrazo tuyo pudiera volver a unir todas las piezas que se separaron con tu adiós.
Te necesito tanto que a veces pienso que volverás. Sé que soy una ingenua. Y también sé que ni si quiera sabría qué decirte si volvieras. Pero a veces simplemente te necesito. Sin etiquetas. Sin pronombres. Sin amores. Sin problemas. Sin despedidas. Solo a ti, te necesito.
Sé que siempre sueno triste al hablar de ti...Pero ya han pasado muchos meses y aún cuando me despierto por las mañanas tengo que situarme y hacerme ver que mi vida ha cambiado.
Estaba hecha a tu medida y de repente he tenido que cambiar de tamaño. Y se me hace tan difícil decirle adiós a algo tan grande...



Solo te pido que me recuerdes. Dentro de algunos días, semanas, meses o años. Algún día cuando pasees, algún día en el que veas un atardecer o simplemente un anuncio te recuerde a mi manera de reír. Tal vez viendo el mar. O quizá merendando en cualquier lugar. Tal vez tumbado en tu cama, apunto de coger el sueño. Viendo la vida pasar. No lo sé. En algún punto de tu vida. Acuérdate de mí. Y si algún día alguien te roza el corazón, háblale de mí. Y dile que te quiera tanto como lo hice yo.
Solo acuérdate de alguien que te dio un trocito de vida. Porque te llevaste una buena parte de mí al irte...Y a veces me pregunto si yo me habré llevado algún trocito de ti. Si sientes que falta algo. Si me piensas durante el día. Si tú también tienes que sujetar al corazón para que no reclame mi ausencia. 
Para que no se queje a falta de alguien que cure sus heridas. Para que no me eche de menos.


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