jueves, 26 de marzo de 2015

Veintiséis caladas al recuerdo.

Probablemente hoy no vea tus ojos, ni saboree esas palabras que me regalabas. Probablemente hoy no sepa de ti, probablemente. Pasará el día y tú quizá no me recuerdes. Yo te tendré tan dentro que enloqueceré cuando cada esquina de cada calle me susurre tu nombre. Probablemente tú y yo hoy habríamos sido más que felices. Yo te habría dado el disco en el que encontrarías la sorpresa que ya había empezado a prepararte: La primera canción que componía para ti, con letra, música e incluso videoclip. Ese iba a ser mi regalo. Una melodía que hablara de nosotros. La canción que nunca sonaría en la radio, la canción que no hablaría de cualquier enamorado: Solo hablaría de nosotros. Junto a ese disco encontrarías unos billetes de tren rumbo a cualquier casa rural desde donde pudiéramos disfrutar de mar y montaña esta Semana Santa. Ahí estaban mis dos regalos especiales. Uno por cada año que juntos hemos pasado. Llámame ingenua pero cuando te marchaste pensé que quizá algún día volverías. He sido tonta, ¿no? Ay, si es que ya conoces a esta cabecita loca...
Supongo que hoy no recordarás mi nombre, ni esa sudadera roja que aún seguirá en tu armario. La misma que llevaba puesta hace dos años cuando te besé. Cuando derrumbaste tus miedos. Cuando empezabas a enamorarte de mí (o al menos eso pensé). 
¿Y qué era aquello que tú querías regalarme? Me habría bastado que te quedaras aquí, y siguiéramos disfrutando del sentido de esos dos corazones latiendo desenfrenados. 
Hoy sé que lloraré, cuando en medio de cualquier lugar empiece a llover nostalgia. Probablemente esta tarde estaré lejos de esta ciudad, quizá porque sé que en ella no voy a encontrarte. 
Escucharé canciones de Andrés Suárez que me hablarán de ti. Y me contarán por qué te fuiste. Y yo seguiré sin entenderlo. Me forzaré a pensar que tú no me querías ya para poder hacer que te olvido. Como si fuera fácil superar que te fueras. Como si fuera fácil vivir con este sentimiento de impotencia. Como si nuestra historia no hubiera valido nada. ¿Cómo voy a fingir que no me duele el mundo si tú mismo lo construiste? Me diste ese universo. Aceptaste mi pasado, amaste mi presente y soñaste mi futuro. Y tú entrabas en todos los planes de los que empezamos a hablar. 
Ahora dime quién va a convivir con este desastre que me quedó. Dime quién va a reírse de mis cosquillas, quién va a mirar desde el sofá mis piernas desnudas. Quién va a mirarme con deseo, como lo hacías tú mordiéndote los labios en silencio. Quién va a morderme el corazón como cuando lo mordías tú si te veía llorar. 
Hoy voy a rabiar, y probablemente huya para no ir a buscarte. Porque no quiero tener que suplicarte que vuelvas.
Pediré mesa para dos, quizá en La Góndola, tal vez en Il Vizio. Y me pondré el vestido más bonito del mundo. El vestido que ya no podrás arrancarme a besos. Maquillaré el dolor. Y se sentarán a cenar juntos tu olvido y mi dolor. El silencio reinará en esa playa que está justo enfrente. Nadie hablará de nuestra historia. Nadie se atreverá a pronunciar palabra. Y cada recuerdo quemará nuestras mejillas, y ya no podremos derramar ni lágrimas.
Me vaciaré y tal vez llene mi copa de tequila, intentaré beberme la tristeza sin escupirla y brindaré por lo que hemos sido. En esa mesa solo cenaré yo y esta pena que se me ha enganchado en la espalda desde que no estás.
Recordaré tu sonrisa y la querré besar.
Te llamaré sin marcar. Te lloraré sin pensar. Y esperaré a ese silencio que nos condenará. 
Para los demás hoy es un día cualquiera. Para mí es el día que más duele. El que más temía. El día que tanto amé hace ya dos vidas. 
El día en el que empecé a ser feliz cuando perdiste esa manía de alejarte de mí.




Feliz día pequeño.
Feliz día aunque no leas esto.
Te quise tanto que no cabe más dolor en este pecho roto de tanto recordar tus besos y mis versos, que aún apuntan directos a ti. 
No me olvides.
Y si lo haces, espero que al menos durante lo que duró mi recuerdo yo te hiciera feliz. 




Lo siento... Por tanta melancolía. Pero hoy solo podía escribir algo así.




Esta foto hoy dice mucho más que nunca. 

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