Adiós, año feliz...

Este 2014 he sentido más que ningún año. He hecho cosas de las que me arrepentiré y no he hecho cosas que quería hacer. He perdido a amigos que se fueron, porque al fin y al cabo ya no necesitaban estar en mi vida. He amado con todo el alma y he estado enamorada. He cantado, bailado, reído, llorado, sufrido, sentido, besado. He cambiado y también aprendí a creer en mí misma.
Enero trajo consigo mis dieciocho años. Y ese día estuve acompañada de la persona que amó cada parte de mí.
Febrero vino con un San Valentín enorme y un montón de momentos junto a las personas que más quiero, porque celebré mi cumpleaños y todos estaban ahí.
Marzo, fresco y feliz, como siempre, me regaló  cosas mágicas que jamás seré capaz de contar a nadie y guardaré siempre en mí.
 Abril sumó diecinueve años a la persona que más quise, y ese día lo pasamos solos, juntos y haciendo mil locuras.
 Mayo trajo bajo el brazo mi segundo de bachillerato y me gradué. Fue increíble hacerlo junto a mis amigos y mi familia. Estaban absolutamente todas las personas que quería. Viví un 'Dimoni' fascinante, unos fuegos artificiales con tanta fascinación...
Junio me trajo el fin de selectividad, y empezó mi verano. Viví un San Juan que jamás podré olvidar porque tuvo más magia que cualquier otro momento.
Julio fue normal, pero no aburrido ni estresante. Mi mejor amiga cumplió diecinueve años y yo estuve ahí. Fue parte de un verano que era increíblemente bueno. Y estuve en un parque acuático lleno de amor. Y felicidad.
Agosto trajo trabajo pero también quemaduras al sol y paseos por la montaña. Fui jodidamente feliz. En septiembre estuve el último día de vacaciones metida en el Zoo, con la persona que llenó todos esos días de verano de ilusiones y felicidad. Y empecé la universidad.
Octubre fue una porción de otoño mágico, que como siempre, me dejó un buen sabor de boca.Y un Salón del Manga sorprendente.
Y entonces llegó noviembre y empecé a desvanecerme. Llegaron las tormentas, las lluvias y los días grises, que desembocaron en el puro frío de diciembre,  donde los sueños empezaron a desquebrajarse y a hacerme temblar. Pero un suspiro de ilusión llegó cuando Toy entró a mi vida.

He vivido un 2014 lleno de felicidad, y os juro que no lo cambiaría por nada.
Ha sido un año en el que me he sentido amada y he amado. Y eso es lo más grande del mundo.
Y aunque no acabe el año de la misma forma en que empezó, solo pido al cielo que alguien en este pequeño mundo pueda sentir la felicidad que yo he sentido viviendo todos y cada uno de los momentos que he nombrado.  Porque puedo prometer que toqué el séptimo cielo felicidad...Y eso quedará guardado en mí para siempre.
Bienvenido, 2015, sé que no vas a estar a la altura pero bueno, nunca está de más recibir algo nuevo que llega a tu vida.
Solo te pido que me trates bien, porque ya no soy la misma y necesito que me cuides.
Ahora más que nunca.


Ellos.


Anita.


Cambios en mí

La gente que lleva años junto a ti...



Momentos inolvidables...
Locuras que no podré borrar.
 
A quien amé con todo el alma.





 
Siempre en mi corazón.

Mi santo.


Memories.
Tardes de secretos que jamás podrán ser contados.
La llegada de gente nueva a mi vida...

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