lunes, 12 de mayo de 2014





Si tu cuerpo fuera poesía, dijiste,
Sacaría versos de cada rincón,
y los haría míos.
Rimaría cada poro de tu piel,
y acompasaría tus pasos con los de mi papel.
En tinta escribiría tu nombre,
desvanecería el invierno,
convertiría los sueños en letras,
las comas en vida,
los acentos en el aire que respiras,
y te diría adiós
trágicamente,
como solo un buen poeta haría,
deseándote lo peor,
pero queriéndote lo mejor,
desnudándome el alma con cuidado,
por si se te ocurriera volver,
por si al aparecer,
pudieras pasarte otra vez
para acabar de romper
los trozos de mí que dejaste al barrer.

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