Las siete leyes.



La inmensidad del universo camuflada en 7 leyes.
La primera es sonreír. Puede sonar a tópico de Carpe Diem, pero joder, la vida es corta, de veras, y cuando va pasando el tiempo te das cuenta de todo aquello que nunca hacemos por miedo, temor o desconfianza y de lo que después nos acabamos arrepintiendo. ¿Triste, no? Lo de arrepentirse de algo que ni si quieras has hecho.
La segunda es amar. A tu familia, que te ha tocado entre un millón, porque no la has podido escoger, y es la que tienes. No son perfectos,al igual que tú el 78,9% de las veces se equivocan. Tienes que ser capaz de perdonarles. Y a tus amigos, esos que te apoyan irrevocable e incondicionalmente y a los que sueles dar la espalda a veces o enfadarte por tonterías que carecen de importancia. Y por último, a él o a ella (y ahora mismo sabes perfectamente de quién hablo). Cuídalo, cuídala. Porque hay cosas en la vida que tienen la capacidad de sanarte hasta las heridas más profundas a base de sonrisas intercaladas. Y quizá esa persona en la que piensas tiene la fórmula de tu felicidad y tú le dejas ir. 
La tercera es esforzarse.Porque todos tenemos sueños y todos queremos alcanzar demasiadas metas. Pero pocos nos tomamos, o se toman, la molestia de cada día pasito a pasito acercarse más a eso con lo que,cada noche, al cerrar los ojos, soñamos.
La cuarta es aprender. De los estudios, o de tus propios errores. De esos pasos mal dados o esa risa cortada, de aquel que jamás te cayó bien, o de aquel profesor que creías odiar pero que con el paso del tiempo te demostró que es el que más te ayudó. Aprender de tus amigos, y de la magia que te rodea. Que se te pegue un poco de razón pero también un poco de sentimiento de la vida.
La quinta es valorar. Valorar que nacimos en un país desarrollado, en el que, dentro de lo que cabe, podemos tener de todo, y no nacimos en la otra punta del mundo donde millones de personas mueren de hambre. Valorar que tuvimos unos estudios y que algunos supimos valorarlo y otros no, saber que hemos tenido mucha suerte los que nacimos entre una familia estructurada, darle gracias a la vida por haber tenido un hombro en el que apoyarte desde que naciste hasta ahora.
La sexta es reflexionar. Y ser capaz de saber cuándo hacemos algo bien o cuándo lo hacemos mal. Ver qué ha pasado durante el día y querer darse cuenta de si cambiaríamos algo en nuestra vida o no.
La séptima y última es soportar. O llámalo sobrevivir, o vivir a secas.

Se trata de ser consciente de lo que eres, lo que tienes y lo que podrías ser o tener en un futuro. Y darte cuenta de que el presente se llama presente precisamente porque es un regalo. Saber que en cualquier momento tu mundo se puede destruir al igual que en algún momento todo podría desaparecer. Incluso tú.Y tú deberás soportarlo.
 Y aun así ser capaz de seguir estas siete leyes. 




Comentarios

Entradas populares de este blog

Ni novios, ni amigos, ni colegas. Somos lo que el tiempo deja.

Si algún día te preguntan por mí.

Palabras que te mereces aunque no lo sepas.