Continuar con aquello que me hiciera feliz.



Una vez volé alto y me cortaron las alas.
Al principio creí que eso era señal de que no debía volar más. Pero ahora sé por qué lo hicieron, y sobretodo, para qué me sirvió. El hecho de que cortaran mis alas me hizo creer que jamás podría volver a alzar el vuelo. Muchos me dijeron que no lo volviera a intentar, pero otros insistieron en que mi verdadero coraje, mi verdadera ilusión, residía en el vuelo. Así que intenté, intenté e intenté, aun sin alas. Hasta que un día alcé el vuelo y conseguí volar. Fue ahí cuando entonces descubrí que aunque todo se volviera en mi contra lo que yo debía hacer pasara lo que pasara era continuar con aquello que me hacía feliz.
No sé si esto es una metáfora o no sobre la vida, pero lo que sí es cierto es que es una metáfora sobre mí. 






















A veces me perdía con la excusa de querer encontrarme.









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