Imagen de Sara Herranz 


¿Dónde me guardo yo, ahora, el corazón templado?
Si no soy capaz ni de ayudar a quien más amo.
¿Seré peor de lo que nunca he sido?
¿Por qué grito si estoy sola en el cuarto?
¿Por qué no puedo ser capaz de relajarme un rato?
Me estoy buscando en todas partes
pero no sé si es que hago daño.
Quizá el problema era mío,
cuando todos decidían largarse,
dejando el mal sabor de boca
como permanente en mis labios.
No puedo ocultarme,
bajo este manto de incertidumbre,
acabo siempre encontrándome
con mi mirada lisa y siniestra,
en el espejo,
aunque evite mirarme.
Me rasgaré el alma,
intentando explicarme
por qué ya ni siquiera me siento a escribir,
por qué el fracaso parece mi apellido
por qué me es tan fácil frustrarme.
Porque me siento sola tan a menudo,
porque no soy capaz de leerme
entre líneas,
por qué cuando miro al cielo solo veo lluvia,
por qué se me distorsiona el mundo
cuando meto la cabeza bajo el pañuelo
que me rodea el cuello,
con la música a 200,
y el corazón apoyado en el pecho.


Dónde
estoy
dónde




Ojalá, Noelia,  hoy no nos encontremos.



Comentarios

  1. Me ha gustado mucho <3 revisaré el resto :) sigue escribiendo!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Ni novios, ni amigos, ni colegas. Somos lo que el tiempo deja.

Si algún día te preguntan por mí.

Palabras que te mereces aunque no lo sepas.