miércoles, 5 de agosto de 2015

Mi declaración de derechos.

Me dejaste los fracasos de una vida sin llenar. Y mira que te quise mal, derrochando tus palabras, desabrochando el silencio.
Mira que te quise y requise, que esperé en la desesperanza que enfocaban tus pupilas. 
Mira que te fuiste pronto, que me condené a la huída. Ya no sé ni hablarte, ya no tengo aguante, me queda el recuerdo amargo del lastre que sentí que era cuando tu rechazo me partió la vida.
No es tu culpa, no, ya no eres tormenta, los rayos me deshacen el camino, pero tú ya no me llueves, tu aliento no da vida. 
Me detesto al recordar todas las veces que corrí tras de ti, alimentando tu amor propio, vaciando el cargador de todo el amor que no me di. 
Apuntaste sin temblar, directo al pecho. Disparaste sin pestañear
y todos los veranos
se convirtieron en hielo.


Dejé de quererte aunque no fuera fácil. 
Al final te entendí
me fui
dejé de ser lastre
para ser astro
de mi propio fin.
El cielo de todo aquello que no pude decir cuando te tuve hoy lo digo.
Me perdiste y volverás a querer verme en  otras pieles. No me encontrarás, no, no vas a volver a oír mi molesta risa de terciopelo en otras bocas, nadie va a pronunciar del mismo modo tu nombre. Ya nadie va a partirse la espalda por un segundo en tu boca. 
Nadie esperará en la puerta de esa academia, ya no habrá meriendas bajo el sol de cualquier otoño. 
Nadie más va a querer hacerte el amor, el odio y el sexo al mismo tiempo.
Ya no vas a ver el brillo de la poesía en otras curvas, ya no vas a escribirme en la espalda la declaración de tus derechos sobre mi alma. Ya no van a volver a decirte que puedes con todo.
A diferencia de ti yo sí veré la indiferencia con la que me mirabas tú, muchos hombres me mirarán de ese modo. Volveré a sentirme un lastre, volveré a querer hundirme, volveré a escaparme. Sí, van a volver a matarme. Volveré a esconder las cicatrices. Pero un día quizá dentro de mucho, alguien querrá desenredar mi vida. Cortará los nudos y peinará el desastre. Van a comerse mis miedos y ya no volveré a quererme tan poco. Sé que habrá un loco que queme las cuerdas que me atan al olvido, que habrá alguien capaz de abrir cadenas sin tener llaves. Porque sé que van a cambiarme la suerte, van a volver a quererm..., qué digo volver, van a quererme. 
Y ya no serás tú el que lo intente. Ya no habrá medias verdades. Ya no voy a querer esconderme del dolor, porque el dolor dejará de ser materia obligatoria de este corazón (que ya no es tuyo). 

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