miércoles, 1 de abril de 2015

Y entonces vino la parte más difícil. Fingí que no me importaba en absoluto que pudieras besar otros labios y te dejé marchar. Supongo que si crees que puedo estar bien sin ti dejarás de sentirte culpable por lo que pasó.
Quiero que seas feliz.
Y si así puedes serlo...Entonces todo lo bueno es bienvenido. 
De veras que espero que puedas llegar a enamorarte de nuevo, que vuelvas a sonreír.
Si yo ya no podía darte eso...Otra persona llegará que te haga querer comerte el mundo.
Algún día supongo que dejaré de quererte.
Si tú lo hiciste conmigo, yo podré olvidar también todo lo que vivimos, o al menos recordarlo sin que escueza el corazón.
Perdóname por todo lo que no pude darte.
Pero realmente creo que estás mejor sin mis besos o mi eterna lucha por verte sonreír.
Cada vez te veo mejor...
Y cada vez estás más cerca de alcanzar esa paz que tanto buscas. Ojalá haya podido ayudarte a encontrarla.
Ojalá algún día entiendas cuánto te quise. 
Ojalá algún día sepas con certeza por qué te marchaste.
Ojalá sonrías de nuevo aunque yo ya no esté detrás de la curva de tus labios.
Ojalá haya servido de algo todo lo que he intentado demostrarte siempre: Mirar la vida con optimismo hace que todo salga mejor. 
Espero, de verdad, haberte enseñado a ser mejor. Espero que te llevaras de mí solo lo bueno. Espero que el haberte querido te haya hecho sentir vivo mientras nuestra historia brilló en ese cielo que hoy llora nostalgia. 

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