Por un momento he sentido que caía en el abismo. 
Y que mis heridas rompían a llorar sangre de tristeza.
Pero ha sido solo un momento. 
Porque después has venido y has llenado el hueco de la pena con tu risa contagiosa y tus palabras de yodo; estabas al otro lado para recogerme.
Por si la torpeza- y es que me conoces muy bien- hacía que cayera sin saber por qué. 


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