- ¿Sabes qué te digo?- le miré mientras asentía serio- Que eres ese 'te mereces algo mejor' que todos me decían cuando estaba pillada por el típico cabrón de turno. 
- ¿Sabes el riesgo que corres al pronunciar esas palabras...?
- ¿Qué riesgo corro?
- El riesgo de que te quiera más.
- Querer ya no me da miedo.
- ¿Y que te quieran?
- Sé que puedo cuidarte. Y quiero hacerlo. No me da miedo lo que pase mañana o dentro de tres meses porque sé que hoy estaré queriéndote y que tú estarás haciendo lo mismo. 
-Eres como un precipicio- dijo lentamente- a medida que me acerco parece que vaya a caerme pero cuando estoy apunto de saltar pareces darme la adrenalina más fuerte del mundo. A mí ya no me da miedo saltar si es contigo...
- Tú también estás corriendo riesgos, ¿sabes? el riesgo de que no quiera soltarte nunca.
- Creo que me arriesgaré a correrlos. 

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