jueves, 28 de febrero de 2013

Podría, pero.




Podría hablaros de lo que se siente en el pecho cuando te sonríe, o te dice cualquier estupidez que os hace estallar en mil carcajadas. Y podría contaros qué se siente al tener sobre tus labios unos labios como los de él. Podría hablaros de su pelo negro, de esa sonrisa que parece que haya estado creada a la perfección. Incluso podría contaros la sensación de bienestar que puede darte su olor, o el sentir sus brazos al rededor de tu cuerpo, abrazándote. Podría contaros mil cosas de Raúl, sobre sus gustos o sus manías.
Podría hablaros de las veces que he cerrado los ojos y he deseado volver a un punto del pasado para evitar que aquel día todo fuera mal y acabara. Si hubiera sabido todo lo que hoy sé, mis caminos habrían sido diferentes aquel día. Podría contaros sobre todas esas veces que me he aguantado un beso, una palabra de apoyo, un abrazo. Podría hablaros de lo mucho que le he echado de menos en días señalados, y también en días ordinarios. Podría deciros que sentí que le conocía de toda la vida cuando me apartaba el pelo de la cara y me besaba el cuello. Podría contaros que todavía guardo las fotos en el ordenador, y que a veces las miro, cuando quiero recordar momentos que consuelen mi presente. No sabéis lo duro que se hace verle cada día y sentirle ahí, cerca, pero sabiendo que en realidad ya nunca más podrás volver a alcanzarle. Como si ahora hubiera que conformarse con mirar de lejos a un pasado. Podría hablaros de las veces que me puse esa canción cuando todo terminó, analizando letra a letra, cada palabra, toda la canción. Buscando todas las respuestas a mis porqué. Y le chillé al mundo que porqué las cosas no podían ser más sencillas. Le supliqué mil veces a la vida que le quitara ese miedo a volver a intentarlo. A dar ese salto, a volver a tenerme entre sus brazos.
Pero lo cierto es que estoy segura de que ya nos soy uno de sus pensamientos más destacados. Que ya no soy esa chica con la que deseaba hablar por las noches al llegar a casa. Podría contaros lo mucho que he sentido, esa magia cuando nos mirábamos a los ojos. Podría hablaros de los sueños que construimos, de los miedos que los dos tuvimos.
Pero una historia tan bonita no se puede contar.
Mis palabras no harían justicia a todos esos momentos mágicos.
Daría tanto por que él regresara...tanto. O por saber si él también echa de menos mis sonrisas a tres centímetros de sus labios. O el calor de mis palabras. Me encantaría por un segundo olvidarnos del pasado, y el futuro. Incluso del propio presente. Abrazarle y que se detuviera el tiempo, y sus labios volvieran a encontrar refugio en los míos.  Me encantaría poder decirle lo guapo que está cuando pasan tres, cuatro, cinco días y no se afeita.  Me encantaría poder estar ahí todos los días, sin excusas por las que abrazarle ni caricias que retener. Me encantaría poder poner esa canción sin sentir que solo somos pasado. Me encantaría que todo volviera a girar entorno a nosotros. Y qué más da ahora si me acompañaría o no a casa, qué importa. Me conformaría con despedirme de él en cualquier lugar del mundo con un beso de esos que susurran sin palabras un: 'Va, el último...' Sabiendo que habrá otro después, y otro. E irnos riendo cuando acaben los besos y tuviéramos que despedirnos de verdad. Me daría igual el ritmo que llevaran las cosas ahora, lo último que tengo es prisa. Saborearía cada segundo a su lado, como si estuviéramos en el verano más caluroso y todos esos momentos fueran un helado enorme.
Os podría hablar de las mil locuras que haríamos juntos, pero os estaría hablando en vano, ya que él no va a volver. Y ese nosotros puede que ya no esté.
Podría hablar de lo mágicas que suenan las palabras en sus labios, o de la simple corriente de su mirada que te arrastra hasta llevarte a la locura.
Podría contaros mil cosas de Raúl...pero mis palabras no harían justicia a la sensación mágica de tenerlo en frente de ti y te sonría. Así que mejor hoy, no os hablaré de él. 

miércoles, 27 de febrero de 2013

I que s'aturi el temps.



Mira'm als ulls i pensa en avui. No miris el demà, només l' avui. En que estàs aquí, i jo t'estic mirant. I que s'aturi el temps, si us plau, i que ens miri, amb enveja, al veure el nostre somriure. 
Estima'm, sense por. Com si ja no importès el que puguin pensar els altres sobre tu, sobre mi, sobre nosaltres. Digues que m'estimes, si us plau, que necessito escoltar la teva veu a cau d'orella. Només els teus braços abraçant-me, i em faràs la més feliç del món. Mira'm, mira'm i digues que has estat esperant aquest moment tant com jo.Però no deixis que parli la raó, que podria dir coses que no volem escoltar. Només els batecs del cor, només tu, les teves mans a la meva esquena, i jo, apropant-me a tu, tant, que pugui respirar la teva aroma. No diguis res, millor, que avui no necessitem paraules. Digues amb la mirada allò que necessito escoltar. Només això, només ara, només nosaltres. 

martes, 26 de febrero de 2013

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Hacías de lo difícil algo fácil, y eso no lo consigue cualquiera. Lo que daría por abrazarte este invierno, sentir tus palabras en mi oído, así, a menos dos centímetros de mí. Olerte de cerca, perderme en tus ojos. Y besarte, y arrancarte las dudas a mordiscos. Y enredarme en tu abrazo.Porque no sabes lo duro que se me hace tenerte ahí, delante, y no poder decirte lo guapo que estás cuando no te afeitas. Y joder, es que me siguen convenciendo tus ojos si tus pupilas apuntan directas a mí. Y sé que esto está mal, sé que no debería de estar echándote de menos, y sé que todo es tan complicado que no volverás. Pero, ¿tú qué sientes cuando me miras? Si yo me muero por besarte. Me muero por compartirlo contigo todo. Que me muero por jugar a la play contigo, o sentirte a mi lado al caminar por la calle. Que me muero por cenar contigo en cualquier lugar del mundo, y ser tu otra mitad, tu chica, tu 'tengo ganas de besarte'. Que me muero por volver a acariciarte la nuca y besar tu cuello. Que no he dejado de echarte de menos ni un solo día, ni uno. Aunque yo ya no sepa qué sientes tú.
















lunes, 25 de febrero de 2013

Si tú me olvidaste.

A estas alturas ya no voy a engañarte. Sí que te echo de menos. Echo de menos desde tus 'bona nit' o tus 'te quiero' hasta tus manías más tontas y tu manera de reír. Y los besos en el cuello, y sentir tu respiración a centímetros de mis labios. El poder hablar contigo sin ninguna excusa y de cualquier tontería. Joder, echo de menos hasta los enfados tontos. Echo de menos que me muerdas el labio inferior y tu cara de: ' Quiero besarte'. Echo de menos tu mano cogiendo la mía, y hasta echo de menos nuestros besos de despedida. Y mira que jamás me gustó despedirme de ti... pero ahora daría cualquier cosa por vivirlo una vez más. Aunque esta noche estemos lejos, aunque ya no me pienses ni eches de menos mis tonterías. ¿Cómo ha sido tan fácil para ti, Raúl? Si yo cuando me pongo a pensar en ti se me llena el alma de nostalgia y de recuerdos. Instantes felices. ¿Cómo no voy a echar de menos tu voz susurrándome? Si eras mi medicina. Dime cómo lo hago para olvidar aquellos besos de aquella noche que dijeron tanto... Dime cómo puedes mirarme y no acordarte, cómo se hace, porque quiero aprender yo también. En el fondo me alivia que no vayas a leer estas palabras, porque jamás he querido hacerte sentir culpable de nada. Jamás. Solo he querido hacerte feliz, solo ser tu chica. La que te animara en los partidos de fútbol o jugara un domingo por la tarde contigo a la play. Con la que pudieras ver películas y comértela a besos por las esquinas de la ciudad. Yo solo quería ser la que lo compartiera todo contigo. Todo. Pero quizá todas estas palabras dejen de tener sentido porque tú ya no las lees. Me encantaría poder besar tu sonrisa, alegrar tus días grises, besarte hasta que se nos desgastaran los labios y abrazarte si el frío hiela tanto que juega a calarnos los huesos. Solo quería un nosotros que no tuviera un final. Pero dime qué hago yo si tú ya me olvidaste , dime.

domingo, 24 de febrero de 2013

Busco la respuesta en tu mirada.

Buscando una respuesta alcé la vista al cielo y contemplé las nubes. Me pregunté si eran tan grises como aquellas nubes que un día hicimos nuestras. Le miré a los ojos como pidiéndole una explicación pero él solo me dio su silencio como respuesta. Jamás había entendido nada de lo que había sucedido entre nosotros desde que terminó. Pero ya no me esforzaba en entender nada, sino en buscar en sus ojos la respuesta que jamás encontraba. Un millón de preguntas revoloteaban en mi cabeza: -¿Ya lo has olvidado todo? - te preguntaba. - ¿Y ha sido fácil dejar de echarme de menos?- pronunciaban mis labios. Pero tú ya nunca respondías. Quizá para no hacerme daño con tu respuesta. Y lo peor es que tu silencio afirmaba mis sospechas. Miré por última vez aquel día ese cielo y sin decir una palabra más me fui. Te dejé sumido en tus pensamientos sentado en cualquier lugar de la ciudad mientras yo
volvía a casa con el corazón en la mano. Aquel día nos faltaron palabras que ahora callábamos para aliviar el dolor.


viernes, 22 de febrero de 2013

Tuve que ver cómo te alejabas y en silencio echar de menos cada palabra. Tuve que mirarte a lo lejos y resignarme. No te iba a rogar que te quedaras, porque lo último que necesitabas era yo. Yo ya no estaba en tus planes así que me quedé sentada mientras tú empezabas a volar lejos de mí.


miércoles, 20 de febrero de 2013

Últimamente estoy hundida.

No puedo con todo esto. No puedo. Nada está bien. Y si ella se va... si ella se va mi mundo se acaba de romper. ¿Qué es lo que he hecho mal? ¿Dónde estuvo el error? Lo único que me está enseñando la
vida, a base de golpes, es a fortalecerme. Pero yo ya no vivo, solo sobrevivo. Pasan los días y me invade un vacío enorme. Yo no sé hacia adónde pero sigo caminando. Y yo ya no puedo explicarle a nadie lo que me pasa porque todo esto me ha acabado superando. Me he fallado a mí misma. Yo debería de ser más fuerte, debería ser feliz. Pero parece que el mundo se ha puesto de acuerdo para darme la espalda. ¿Cómo puede pasarme todo esto a mí? Yo no quiero que ella se vaya. Ni que él se aleje. Pero creo que últimamente ya nadie cuenta conmigo. ¿Habré fallado de nuevo? Una tristeza enorme me abraza, y no pienso apartarme, porque es la única que me estrecha entre sus brazos. Ojalá las cosas cambien... ojalá.

domingo, 17 de febrero de 2013

Oblidar-me ha estat tan fàcil per a tu...



És trist que t’hagis oblidat de mi. És trist pensar-te i saber que tu ja no recordes els moments que vam viure. Trobar-te a faltar totes les nits, estirar-me al llit, tancar els ulls, i voler agafar un record i portar-lo al present. És trist que ja no pugui tenir els teus llavis sobre els meus. Trist que ara estiguis a prop, però de vegades tan lluny. Jo només vull saber què n’és de tu. Ja pots viure sense el meu somriure? Jo encara penso en el teu quan tinc un dia trist. Però de res serveix dir tot això, si cap cosa podrà canviar. Per què ha estat tan fàcil per a tu? Per què tu no tanques els ulls i em penses? Per què tu no revius els petons al teu cap i desitges fer-me un petó un cop més? Per què tu ja pots mirar-me sense pensar en un ‘nosaltres’? Per què? Tan de bo jo pogués mirar-te sense pensar que estàs més guapo que mai. Sense mossegar-me la llengua per no dir-te que no he deixat d’estimar-te des de que vas decidir marxar.
Sóc incapaç de ser fort si et tinc a centímetres de mi. I en algun punt del passat, sé que tu vas sentir alguna cosa per mi. Encara i que ara no necessitis les meves forces, encara que ja no desitgis que vagi els divendres a veure’t jugar a futbol. Encara que ja no sigui per a tu la que vaig ser un dia. Encara que ja no necessitis parlar-me , i de res puguin servir les meves paraules.  Encara i que ja no llegeixis res del que escric aquí. Encara que t’hagis oblidat de mi, de nosaltres.
Saps? Per mi el Port de Badalona és especial. I per mi, tots els llocs on vam estar, són uns records infinits, i tan bonics, que si ara tanco els ulls i els penso, puc distingir el teu somriure entre la gent, sentir el tacte de la teva mà, agafant la meva. I encara puc sentir el teu sabor als meus llavis. Perquè no ha passat un sol dia des de que vas marxar en el que jo no t’hagi trobat a faltar. Tot i que jo ja no estigui als teus pensaments. Tot i que hagi desaparegut.

























And she will be loved.

sábado, 16 de febrero de 2013

Avanzas. Retrocedes. Me pierdo. Te pierdes.



Huías, corriendo. Te alejabas a toda velocidad de mí. Y mientras avanzabas te girabas a contemplarme. Ya no de cerca, ahora a lo lejos. Pero yo sentía tu mirada fija en mí. 
Te hubiese gritado que te quedaras un poco más. Pero  ya no querías quedarte. Yo ya no tenía fuerzas para tirar de tu brazo, ni para alzarme hasta alcanzarte. Te habría dicho lo guapo que estabas aquella noche. Pero yo siempre he sido de las que se callan y mueren por dentro. Quédate conmigo un poco más. Miénteme y dime que te siguen gustando mis besos. Pero no te vayas. Avanzas. Retrocedes. Me pierdo. Te pierdes.
Estúpido intento de alejar dos imanes que se atraen para después repelerse. Estúpido intento de separar dos corazones porque la razón lo pide.
Te conté entonces que había esperado demasiado y que si por mi cabeza fuera yo ya me habría marchado. Pero tú sabías como nadie que nunca he sido cobarde. Por eso corrí tras de ti. Por eso tú te giraste una vez más a mirarme. Por eso volvimos a sentir esa ráfaga de viento en el alma, esa corriente eléctrica en la espalda. Esa presión en el estómago que nos impulsaba una vez más a saltar con los ojos vendados. Tú y yo. Casi tan absurdo como especial. Casi tan valientes como cobardes. Casi tan juntos como separados. Casi tan simples como complicados. 

viernes, 15 de febrero de 2013

#



Prenderle fuego a cada gota de lluvia.
Porque a base de llover, se mojaron mis planes. Y a base de soñar, me olvidé de que mientras mi cabeza volaba lejos, mis pies pisaban un mundo paralelo en el que no quise estar. Pero he aterrizado, ahora sé dónde estoy, de dónde vengo, y sobretodo hacia adónde voy. Sin máscaras, ni pasado, ni miedos. Noelia, solo Noelia, tan transparente y directa como siempre. Voy a ser feliz. Porque creo que yo también lo merezco.  




















jueves, 14 de febrero de 2013

Disfrazarme de héroe.



 Lo único que me pasó es que llegó un día en el que ya no soporté tenerte lejos. Y entonces me di cuenta de que yo no era fuerte, y nunca he sido fuerte. Quería disfrazarme de héroe, porque creía que volando lejos de la ciudad los problemas se quedarían ahí. Pero resulta que cuando vuelas los problemas vuelan contigo. Te estuve echando de menos durante días, noches. Y estuve queriéndote decir cosas que por miedo a destruirte me callé. Quise gritarle al mundo tanto...y quise abrazarte tanto. Pero te miraba mientras te paseabas con tu sonrisa, y mientras veía como tu vida avanzaba me iba a acercando a ti. Como si tu piel siguiera siendo mía y las noches que te regalé siguiesen latentes en ti. Como si la vida fuese fácil de repente. Me di cuenta de muchas cosas. La primera es que tenía miedo de quererte, que siempre había tenido miedo, y esa es la única excusa que puedo darte cuando decidí alejarme de tu mundo. Y la segunda es que sabía que tú me querías, y eso me daba aún más miedo. ¿Y sabes por qué? Porque todas siempre jugaron a irse...todas, menos tú. Yo hiciese lo que hiciese, siempre te tenía ahí. Con tu sonrisa permanente, tus ojos brillantes y tus 'Todo irá bien'. Siempre había creído que estaba huyendo de ti. Pero me di cuenta que de quien realmente estaba huyendo era de mí mismo. Porque nunca tuve el valor de dejarme querer. Porque cuando notas que alguien puede hacerte sonreír con un mensaje, o tu estado de ánimo empieza a depender de cómo te haya tratado, te acojonas. No quería depender de nada, ni nadie. Pero con el paso de los días, las semanas...y hasta los meses, me he dado cuenta de que mientras huía he estado girándome a mirarte, por si te ibas. Y que aunque mis pies corrían mi corazón quería retroceder, volver hasta a ti. Te necesitaba, pero era más fácil engañarme y creer que todo estaba bien que admitir que había empezado a necesitarte de verdad. 

miércoles, 13 de febrero de 2013


Qué triste es que ya no leas mis palabras.
Porque siguen siendo  tuyas.

¿Sabes? no sé en qué punto nos encontramos. Es más, creo que dejé de ser parte de ti.
Pero no puedo evitar sentirme unida a ti. Como si tus fracasos fueran también míos, y pudiera compartir tus éxitos. Como si pudiera reír contigo, y abrazarte cuando todo vaya mal. Como si tú aún me necesitases como yo a ti.
Pero me trago mis palabras. Y si quiero abrazarte, me contengo. Y si quiero besarte, sólo te miro en silencio. Porque nos separa una fina línea que la última vez que cruzamos hizo que te alejaras de repente de mí. Como si aquellos besos no hubieran sido sinceros. Como si tú no sintieras lo mismo que yo con esas caricias. Como si no me lo hubieran dicho todo tus labios al rozar los míos. Y lo que más me dolió cuando después de avanzar retrocediste fue que supe que algo se había movido ahí dentro. Que tú también habías sentido lo que sentí.
¿Sabes? Podría mirar tu sonrisa sin cansarme durante horas. Y podría quedarme en tus brazos durante días. Nunca he estado tan a gusto en ningún lugar. Nunca un olor me había arropado tanto como el tuyo. Tú siempre serás esa pieza que el destino me puso en el camino. Esa casualidad que nos llevó a estar en el mismo lugar, al mismo tiempo.
Siempre serás esa canción que no dejo acabar, y pongo una y otra y otra vez.
Y aunque yo ya no sea tu camino, tú eres con lo que siempre me acabo encontrado, después de caminar por la vida sin buscar.

Qué triste que ya no leas mis palabras.
Porque siguen siendo tuyas.





















Yo tan callada, y tú tan guapo como siempre.

martes, 12 de febrero de 2013

C u a t r o

Hoy es día doce y ya han pasado cuatro meses. Cuatro meses de ese día lluvioso, cuatro meses de un primer beso con el mar de testigo. Cuatro meses de ese inocente ' Te quiero'. Cuatro meses de todo. Supongo que si escribo sobre ti es porque estoy completamente segura de que ya no entras y lees nada de lo que ponga. ¿Sabes? Me alegro de que estés ahí. Me alegro de sentir magia cada vez que te miro a los ojos. Y me alegro de que no nos alejáramos. Me alegro tanto de ver tu sonrisa todos los días que mis palabras se hacen mudas si me miras.
Hoy hace cuatro meses que todo empezó, tres que todo acabó. Me gusta más pensar en lo primero. Se me hace más fácil sonreír si te recuerdo con tu sudadera gris, al pie de unas escaleras, besándome. Se me hace más fácil si pienso en todo aquello que dijimos un día. Se me hace más fácil mirarte y pensar que aún existe algo de magia. Aunque después me repita constantemente que tú dejaste de necesitarme.
Si escribo aquí es porque sé que ya no te hace falta leer nada.
Si escribo aquí es porque es más fácil desahogarme aquí que decirte a ti lo mucho que me haces falta.
Pero es que hoy hace cuatro meses.
Y me pregunto durante el día si te habrás acordado de que el día doce era nuestro día. De si habrás pensado en mí. Y todas las noches me hago las mismas preguntas. Que si tú cuando te tumbas en la cama dispuesto a dormir también te acuerdas un poco de mí, que si me piensas, que si hay cosas con las que te cruzas, que te recuerden a mí. Me pregunto tanto...Que si aún recuerdas algunos de nuestros besos, o lo que sentías en el pecho mientras nos abrazábamos.
Me pregunto tantas cosas de las que no encuentro respuestas...
Sólo sé que hoy es día doce y hace cuatro meses. Qué rápido, ¿no?
Después de tanto. Después de tan poco. Después de todo.

¿Ya te has olvidado de mí? ¿Ya no recuerdas todos esos detalles, todas esas cosas que nos hacían sonreír?
Yo a veces echo de menos que seas la última persona con la que hablo, el último que me desee las buenas noches. A veces, a menudo...cada día, te echo de menos. Y me pregunto si aún queda algo de Noelia en ti. Si aún me paseo por tu mente de vez en cuando. Si aún te siguen gustando mis labios. Si aún me quieres a menos dos centímetros. Si aún...si aún te hago falta.

lunes, 11 de febrero de 2013

Rompiendo tópicos, me cuelgo en tu sonrisa.



 -Te dije que necesitaba estar solo. Era una noche fría de marzo. Y tú estabas ahí plantada, delante de mí. Te miré. Tú, tan serena, tan tú. La chica de las mil sonrisas y las mil caricias. Un rubio casi de oro en el pelo. Una sonrisa sincerísima. Te sentaste a mi lado, contradiciendo todas mis palabras, sin si quiera hablar. Partiste todos y cada uno de mis esquemas. Como si hubieras llegado a mi vida para cambiarle la dirección, para poner el peso sobre el lado de la balanza que siempre iba perdiendo y darle el peso que necesitaba para empezar a ganar. Me cambiaste los planes.
Necesitaba estar solo. Pero había empezado a querer que no te fueras. Te miré. Sentada, ahí, observando el mar, como si contemplaras tu propia libertad. Siempre tan sencilla y transparente, que acojonaba mirarte a los ojos por miedo a descubrir todo lo que estabas pensando. Tus ojos siempre gritaban lo que tus labios callaron. Siempre fuiste esa mitad rota, desigual e imperfecta.
Pero valías más que cualquier mitad cortada a la perfección. 
Fue ahí cuando empecé a encontrarle sentido a todo lo que había pensado durante los últimos meses. Fue como de repente contestar todos y cada uno de los porqué. Sabía entonces porqué había pensado tanto en ti desde entonces. Había descubierto porque me era tan difícil el hecho de vivir sin ti. Porqué coño te habías vuelto tan necesaria. Porque te tenía tanto miedo. Y joder, desde que supe que te quería, no he pensado en otra cosa. Todas las noches las mismas dudas, todas las noches la misma canción. Pensando en lo mucho que nos abrazaba esa letra, en lo mucho que se parecía a todo lo que había pensado de nosotros. Y ahora si estoy aquí no es de casualidad. Estas dos últimas semanas he debatido conmigo mismo si decírtelo o no. Si dejar que pasara el tiempo, o hacer oídos sordos. He pensando mucho en todo esto. Y he llegado a la conclusión a la que jamás quise llegar, a la que tenía tanto miedo. Y aquí estoy, plantado en tu puerta, rogándote un segundo para que me escuches. Esta no es la típica confesión adolescente, ni la máxima declaración de amor. Solo he venido a hacerte saber que desde que llegaste nunca más me he vuelto a sentir solo. Que eres todo lo que nunca quise encontrar pero siempre terminé buscando. Y que me da igual que seas una maniática del orden, te muerdas las uñas, cantes en la ducha y siempre te dejes el culo del vaso de colacao. Porque adoro que no puedas dormir sin calcetines y que cuando te gusta una canción la pongas mil veces, sin si quiera dejarla acabar para escucharla de nuevo. Y que me gusta que seas capaz de llorar únicamente leyendo un libro. Y que defiendas tanto tus ideales que te crees un propio mundo paralelo en el que te refugias cuando estás triste. Que me encanta que no puedas pasar ni un sólo día sin escribir. Y necesitaba decírtelo. Porque nunca te he dicho nada de esto, y nunca te he dicho que me encanta que alguien me moleste si ese alguien eres tú. Y que no eres más que todo lo que me hace sonreír. Y que sería incapaz de verte coger ese tren para marcharte. Que no te vayas, joder, he venido a decirte que no te vayas. Porque ahora que te veo con el equipaje, ahora que sé que estás a punto de pisar ese andén, ahora es cuando me he dado cuenta de como todo lo que le estaba dando sentido a esa sonrisa que tenía todos los días...me he dado cuenta de que esa sonrisa me la sacabas tú. Y he tardado, pero he descubierto que no quiero que te vayas de aquí si no es conmigo de la mano. Y es por eso que te pido que te quedes. Porque no ha pasado un solo día en el que no haya recordado tu nombre con una sonrisa...Quédate, Paula. Quédate. Porque si te vas me voy a arrepentir toda la vida de haberte dejado escapar.



















# Hoy el blog cumple un añito. Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, te deseamos todos, cumpleaños feliz. 

domingo, 10 de febrero de 2013

Alzar el vuelo.



Esperé demasiado. Tenía que verte una vez más, tenía que saber que eras real. Tenía que probar, tenía que saltar, tenía que alzar el vuelo. Claro que tenía mil posibilidades de caer, pero no iba a quedarme mirando las nubes des del suelo. Tenía que alzar los brazos, tenía que tocarlas. Tenía que saborear la dulzura de los sueños, y probar el tacto de ese cielo que tan inalcanzable me había parecido siempre. Pero todo en la vida tenía un toque agridulce. Y todo lo que sube baja. Y si levantaba el vuelo algún día algo me haría aterrizar. Pensé en lo puta que es la vida, y me hice tantas preguntas como respuestas que jamás hallé. Pero al fin y al cabo me cosí las alas, y volví a alzar el vuelo. ¿Qué era la vida sin intentos que abocaban en fracasos? Todo error, toda experiencia te hace crecer. Y al final te das cuenta de que eres simplemente un conjunto de fracasos y éxitos. Y que estás hecho de sueños con toques de realidad. Como si tú fueras tu propio equilibro, tu propia balanza. Como si tú te empujaras a caer y después te ayudaras a levantarte.

Ya me gustaría

 Es casi inconsciente este pensamiento recurrente que me atraviesa. Me cuento y les cuento que no es para tanto y lo cierto es que soy dos p...