Nunca fuiste prioridad en sus rincones,
solo un pájaro que no supo volar.
Recogiste los pedazos de esos sueños,
aviones que no supieron despegar.
Silenciaste cada pequeño momento,
en el que tu cuerpo pidió gritar.
Y dijiste "todo bien", qué consuelo.
Y como siempre no fue de verdad.
Otra noche más, vuelves a pensar,
"quise alzar demasiado el vuelo".
Y la realidad, golpea con ansiedad
esos arañazos viejos.
Otra noche más, un poco rota ya
derramando nubes negras.
Y la realidad, se vuelve a girar,
no te ves en el espejo.
Nunca examinó tus ojos negros
tristes por no saber reaccionar.
Recogiste los cristales del pasado,
con los que te heriste una vez más .
Silenciaste cada pequeño instante,
en el que tu cuerpo pidió llorar.
Y dijiste "¿tú estás bien?", y qué sorpresa:
Como siempre no supo arrancar.
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