Una palabra atrapada en mi garganta. Esa frase que he repetido tantas veces en mí, a milésimas de segundo de salir. Pero aunque lo intento, y juro que lo intento, no te digo absolutamente nada. La respuesta, el porqué, es mucho más sencillo de lo que parece: me da miedo que salgas corriendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario