La de la eterna espera. Siempre de espaldas, queriendo ir de frente. Siempre serena queriendo gritar. Siempre fuerte aunque ni siquiera lo parezca. Supongo que espero un poco más, algo más. Qué. Qué. No sé. Algo. Esos pequeños detalles que nunca están. Siempre sola, creo que me siento sola. Mi mentón anhela ser agarrado suavemente, mi espalda tiembla ante caricias que no llegan, mis hombros gritan. Pero seguiré siendo yo. La de la eterna despedida. Siempre atenta, no sé a qué, a algo. Me hubiese gustado solo por una vez sentir que las cosas empezaban a girar. Creo que me sale mantenerme fría, porque cálida siempre acabé tirada en el suelo. Y el suelo está helado. Hoy no tengo fuerzas, tampoco ganas. Quizás me pongo digna si afirmo que merezco un mundo lleno de risas extremas y miradas infinitas, pero es que creo que lo merezco. ¿Cuándo? No lo sé. Aún sigo esperando. Aún sigo intentando girar. Aún no me sale.
Hoy mi cuerpo se ha hecho pedacitos y no me ha dado tiempo a barrer. Perdona si te hieres los pies.
jueves, 20 de junio de 2019
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