jueves, 25 de septiembre de 2014

A mí no me importan los rasguños si son tus ganas las que los hacen. Todas esas grietas en el alma que no saben dónde caer. Los agujeros en mis pestañas de la lluvia de tus sueños en forma de gotas que se colaron en mi vida.
A mí no me cambies de tema; que ya sabes que me pierdo si no es contigo. Si es sin ti.
Déjate de tonterías, te estoy hablando de amor.
De agarrarse en las curvas y soltarse en las rampas. De destrozarse a versos y amarrarse a besos.
De dejarse llevar sin quererlo.
De ponerse el cinturón solo a veces.
De amar con todas las letras y sin dejarnos sílabas.
De joder. Pero joder al otro a cosquillas.



No me vengas ahora con que hablo de poesía.
Ya sabes que nunca he podido comparar con nada el sonido de tu risa.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Tú eres estación y poesía.




Yo no sé mucho de poesía pero sé de tus brazos rodeando mi mundo y balanceándolo a tu gusto. Sé del polvo que jamás llegó a estar sucio, y de las camisas descosidas y rotas de mi armario.
Yo no sé mucho de versos, pero sé de besos,
de mordiscos prudentes, de caricias inertes,
de sonrisas partidas, de alegrías al verte.
Sé de montañas rusas y de sentirme así a tu lado,
de brotar felices y escapar de la suerte.
Sé de la fortuna que significa tenerte. 
De explicarnos sueños tontos
inexistentes.
De calmarte con dosis de terciopelo
atropellado por mis ganas de quererte.
Llámame loca.
Por no saber, quizá, nada de la poesía.
Pero dime tú si esos ojos no eran melodía.
Dime si al perderte nadie moriría.
Si con tenerte no se necesitan rimas
porque salen solas cuando apareces.
Yo no sé mucho de poesía
pero sé lo que es el invierno
y se parece a sentarnos sin fuego,
ni calor,
más que los roces de dos cuerpos que se buscan
sin encontrarse.
Del lento palpitar de mis versos
cuando se cruzan en tus labios
y pronuncias con dulzura
esas seis letras que forman mi nombre.
Entonces muero
Y tú te haces poesía
y entonces me conozco
y sé que eres hielo
pero fuego,
que eres ceniza,
pero intensa.
Que no desapareces
porque brillas
y que no te marchas
ni suspiras
ni te quedas
ni vacilas
solo esperas
a que un día,
sin venir a cuento
cualquier estación
se convierta en
i n v i e r n o. 

miércoles, 10 de septiembre de 2014



 Yo creo que con el tiempo nos hacemos más fuertes.
Y que derrumbarse acaba convirtiéndose solo en una opción.
Si de verdad queremos algo no nos daremos por vencidos tan fácilmente.
Y si lo hacemos es porque en el fondo sabemos que en realidad no lo deseábamos tanto.

viernes, 8 de agosto de 2014

(casual)idades.



Casual sería haberse conocido de imprevisto.
Destino se llama aquello que hizo que a pesar de todo, o a pesar de nada, acabáramos chocando con sonrisas. Lamiendo nuestras heridas. Soplando velas que no ardían.
Llámalo casualidad. Pero yo sé que no lo fue. Porque no existen las casualidades bonitas, y tú vestido con esa sudadera gris lo eras. 




jueves, 31 de julio de 2014

Lo cierto es que hay tempestades mucho más fuertes que oleadas inmensas de un calor seco y áspero.
Quizá yo solo sea la diferencia que juguetea y mueve tu mundo entre tanta calor.
Seré tu invierno favorito cuando me dejes entrar. Y los pequeños copos ilusionados te empaparán el corazón. Y entonces llegará el día en que la tempestad se haga contigo y ya no querrás que pase el invierno...
Aunque sea frío.
Aunque se necesite abrigo.
Porque estarás conmigo.

martes, 29 de julio de 2014

Desechos de una noche nublada.

Ya no me dan miedo esas pequeñas cosas que antes sí; como el olvido y sus paradójicos recuerdos, que acechaban cada vez que veían en mí la oportunidad de hacerlo.
Supongo que estiré los brazos y me dejé llevar. Caí hacia la libertad precipitadamente.
Me dejé sentir. Y me dejé rodar.
Si me vieras ahora estarías orgullosa de mí. O no. Quizá nunca lo estuvieras.
El caso es que aprendí a hacerte invisible y arrinconar los más oscuros detalles de ti. A la luz ya no sé verte y eso me alivia. Porque he dejado de molestarme en ocultar lo que soy y he pasado a ser lo que nunca me dejaste ser. Ahora no podrías reconocerme. Piensas que cambié pero en realidad esta es la que he sido siempre, el caso es que tú no me quisiste conocer.
Creo, por eso, que la que salió ganando fui yo. Porque conseguí saber quién eras aunque tú no pudieras ver quién fui.
Al fin y al cabo no somos tan distintas, tú querías todo lo que yo tenía y yo nunca ansié todo lo que me robaste. Ni mi tiempo, ni consejos, ni la velocidad imparable de los años y momentos que nos separaron al final. No me arrepiento ni de las cosas malas. Y quizá tú sí lo hagas. Pero yo me he cansado de echar de menos a alguien que nunca ha existido, y de adorar algo que en realidad detesto. De hacerle creer a todo el mundo que yo podía salvarte. Salvarnos. Estábamos perdidas. La palabra amistad se nos fue, se nos fue bien lejos, de las manos. Y ninguna hizo nada para evitarlo porque ya ninguna quería seguir así.
A diferencia de ti yo no atrincheré a nadie.
Pero tus palabras hicieron prisioneros a muchos que antes también adoraban mi forma de reír. 

Con el tiempo todos aquellos que hayan creído que cambiaste sabrán que es un nuevo disfraz con el que acomplejar. Lo bueno es que yo ya estoy en la tierra y jamás tendré que fingir echarte de menos. Porque en realidad ahora no tengo que molestarme en ver si soy feliz o no, porque eso no dependerá de tu estado de ánimo o de lo que teníamos.
Se acabó el sentirme culpable porque las cosas me vayan bien, y se acabó el sentir que te debo la vida solo porque me sentía triste y estuviste ahí.
Tienes razón, fuiste importante.
Pero si el verbo está en pasado no es cosa de la casualidad.
Cada una partirá en direcciones contrarias y si el mundo en realidad es redondo nos volveremos a encontrar. Si lo hacemos espero que en tu vida haya habido suerte, y sino, desde la distancia, algún día te nombraré y explicaré quién fuiste y quién fui.
No habrá rencor en mis palabras solo rabia de no haber sido capaz de decir mucho antes lo triste que me sentí esas tardes en que la culpa parecía ser mi apellido y parecía dispararte a ti.  

viernes, 18 de julio de 2014

Yo soy una tormenta. Llego, solo a veces, y revoluciono tu vida, escondiéndote los miedos y dándote motivos para seguir. Y en cambio, a veces, el sol me echa y sin saber adónde ir, juego a desaparecer de tus días, por si un día te cansas de lluvia, y de mí. 

miércoles, 2 de julio de 2014

En ese preciso momento solté el papel y el corazón se me hizo pedazos. En un rincón oscuro y perdido de mi mente yo sabía aquello desde hacía muchísimo tiempo, porque la intuición femenina siempre recorre lugares insospechados. Pero...ver que algo es real hace al dolor real consigo. 
No puedo explicar qué se siente cuando te quedas sin oxígeno, y se te olvida cómo respirar. Cuando no puedes fijar la mirada en nada, porque todo lo ves borroso, o incluso explicaros por qué te pones a temblar.
En esos momentos uno solo quiere que la tierra se lo trague, y luego lo escupa.
Pierdes la razón y el corazón, y la noción del ritmo de tu vida, que de repente se para y te mira, como pidiendo explicaciones. Y tú te quedas callado, sin saber responder. Sin saber responderle. Y piensas que quizá exageres. Pero no lo haces, porque el dolor está ahí. Y no es algo que hayas imaginado, es algo que está vivo y que vive contigo.
Es cierto que aquello malo trajo algo bueno.
Pero aún se me encoge el alma si pienso en ello.

viernes, 20 de junio de 2014



Ella estaba loca. Perdidamente. Y quizá fue lo que me empujó a quererla.
Ya no existían las agujas de un reloj, el tiempo, o el viento. Ya nada giraba en la misma dirección. Y romper con la monótona y racional vida fue lo que me hizo ver que realmente tenía que agarrarla con todas mis fuerzas. No soltarla. Ni atarla. Solo caminar a su lado, de la mano, compartiendo sus risas o la velocidad a la que iba su cabeza, maquinando cada una de esas tonterías que me hacían reír. 
Por las noches, a veces, me tumbaba en la cama y pensaba: ¿Qué sería de mi vida sin esa locura...?
Entonces me di cuenta de que había dejado atrás un yo que vivió otra vida.
Que ella me había regalado una oportunidad. La oportunidad de ser al fin feliz. Felices. 
Ahí estaba el secreto. Ella no formaba parte de esa vida gris que me había traído mala suerte, porque cuando ella llegó, la suerte cambió su rumbo, y por primera vez en mucho tiempo, apuntó en mi dirección.
Sé que fue ella quien la colocó justo ahí, apuntando al corazón. 

miércoles, 18 de junio de 2014


Te quiero como no quise antes, te quiero porque eres natural. Porque no hay que tocarte con guantes y hablarte sin primero pensar.


sábado, 14 de junio de 2014

Supongamos que me has preguntado que cómo me va la vida. Y entonces yo te respondo que bien, que ha empezado mi verano. Y que quizá empiece a trabajar.
Que al fin, con dieciocho inviernos, acabado el bachillerato, voy a disfrutar de este calor, de la playa,y de mil aventuras.
Sí, que con mi chico me va bien. Te diría que al fin le he encontrado. Y tú te reirías y dirías '' Te dije que había alguien para ti en el mundo''. Yo sonreiría con nostalgia. Nostalgia de nuestra amistad. Entonces añadiría que echo de menos hablar contigo y que digas tonterías. Y que aunque finja que te odio quizá no lo haga y solo sea la rabia de que hayas hecho tantas cosas mal. Pero no debería dejar que tú supieras eso. Porque parece que tu sonrisa fue en otra vida, queda tan lejos, tan, tan lejos..
¿Sabes? Me hice un tatuaje. Me lo regalaron por mis dieciocho, sí, esos que no felicitaste. Ese mensaje respondido que hizo que quisiera romper con todo y borrarte. Borrarte para no mirar cómo hablas, cómo sigues con tu vida y me ignoras, y me tachas, y me apartas...Te borré por eso. Y sé que me odias. 
Sé que siempre te cansó mi manera de hablar para después dejar de hacerlo, de escribirte, de irme para después volver.
Y es que quizá he sido un poco injusta al culparte a ti de todo. 

sábado, 7 de junio de 2014








Creía que estaba hecha a prueba de balas, que nada podría herir 
a esta cabecita loca,
llena de recuerdos,
llena de miedos y nostalgias,
de batallas inacabadas.

Creía que estaba hecha de fuego,
y que solo prenderían la mecha cuando yo lo pidiera.
Pensaba que los momentos serían inmortales,
y que jamás un alma cambiaría el viaje de todos ellos.

Pero como siempre pasa,
la chica fría se vuelve a equivocar,
y el hielo puede llegarla a quemar.

Y aunque nadie lo supiera,
y aunque pareciese fuerte,
al mínimo toque se podía derrumbar.

viernes, 6 de junio de 2014

Reflexiones de una noche.

Si al final todo fue mentira-y yo ya lo sabía- pero la venda siempre sale más a cuenta cuando se trata de evitar ver las mentiras. Porque quizá resulte cómodo pensar que el amigo en realidad es amigo, y que alguien en quien confías jamás traicionará tus días. Y es que tal vez- solo tal vez- creamos que los demás nos darán todo lo que nosotros nos jugaríamos por ellos. Y el error está en pensar que sus corazones tienen nuestro peso.
Y es que de cierto modo cuando acaba la partida y comparas los resultados puedes ver- aunque no quieras- quién sacó más puntuación. Y como todo en la vida siempre queda un ganador,y el perdedor asume la derrota- o no-. Como el creer que tu familia no se equivoca, que tu padre es el héroe y tu madre la heroína- cuando son humanos- aunque no queramos saberlo. Y es que no damos margen de error y la decepción se hace presente en la primera derrota. Si quizá tú necesites cinco- pero él diez- oportunidades. Porque por suerte no hay dos personas iguales, y la vida no golpea con la misma velocidad a todo el mundo. Porque la vida es azar. Es saltar- caer- o llamar- colgar- y creer- desilusionarse- sentir- derrotarse- es querer- y reventar de rabia- es saber- y al mismo tiempo no querer hacerlo. 
Yo ya no espero nada de nadie, porque esperar desespera. Y porque me gustan más las sorpresas que los planes, más los relojes parados que los mapas, más las sonrisas congeladas en fotos que el otoño, más los vídeos que guardan una porción del tiempo, eterno, para siempre que los días lluviosos. 
Al final siempre verás ese 'Game over' al final del camino, y es que se camina acompañado pero te marchas solo; de la vida nadie sale ileso, igual que del amor nadie sale sin ser herido. Porque por muchas ventanas que se abran, cuando una puerta se cierra, tú quedas atrapado en las risas y momentos- y quizá lo no vivido- y sin librarte del suspiro de los recuerdos que te atraviesan tus ojos se cierran tras el último suspiro.
Ya no eres aire, pero tampoco eres vacío.
Solo un signo más de puntuación de ese texto infinito, quizá un astro más bajo un manto azul enorme. Quizá la grandeza de saber que a pesar de no respirar tus recuerdos quedarán ilesos mientras haya alguien que los recuerde también. 





Quizá en eso consista vivir. 

miércoles, 4 de junio de 2014

Por un momento he sentido que caía en el abismo. 
Y que mis heridas rompían a llorar sangre de tristeza.
Pero ha sido solo un momento. 
Porque después has venido y has llenado el hueco de la pena con tu risa contagiosa y tus palabras de yodo; estabas al otro lado para recogerme.
Por si la torpeza- y es que me conoces muy bien- hacía que cayera sin saber por qué. 


Ya me gustaría

 Es casi inconsciente este pensamiento recurrente que me atraviesa. Me cuento y les cuento que no es para tanto y lo cierto es que soy dos p...