viernes, 20 de junio de 2014



Ella estaba loca. Perdidamente. Y quizá fue lo que me empujó a quererla.
Ya no existían las agujas de un reloj, el tiempo, o el viento. Ya nada giraba en la misma dirección. Y romper con la monótona y racional vida fue lo que me hizo ver que realmente tenía que agarrarla con todas mis fuerzas. No soltarla. Ni atarla. Solo caminar a su lado, de la mano, compartiendo sus risas o la velocidad a la que iba su cabeza, maquinando cada una de esas tonterías que me hacían reír. 
Por las noches, a veces, me tumbaba en la cama y pensaba: ¿Qué sería de mi vida sin esa locura...?
Entonces me di cuenta de que había dejado atrás un yo que vivió otra vida.
Que ella me había regalado una oportunidad. La oportunidad de ser al fin feliz. Felices. 
Ahí estaba el secreto. Ella no formaba parte de esa vida gris que me había traído mala suerte, porque cuando ella llegó, la suerte cambió su rumbo, y por primera vez en mucho tiempo, apuntó en mi dirección.
Sé que fue ella quien la colocó justo ahí, apuntando al corazón. 

miércoles, 18 de junio de 2014


Te quiero como no quise antes, te quiero porque eres natural. Porque no hay que tocarte con guantes y hablarte sin primero pensar.


sábado, 14 de junio de 2014

Supongamos que me has preguntado que cómo me va la vida. Y entonces yo te respondo que bien, que ha empezado mi verano. Y que quizá empiece a trabajar.
Que al fin, con dieciocho inviernos, acabado el bachillerato, voy a disfrutar de este calor, de la playa,y de mil aventuras.
Sí, que con mi chico me va bien. Te diría que al fin le he encontrado. Y tú te reirías y dirías '' Te dije que había alguien para ti en el mundo''. Yo sonreiría con nostalgia. Nostalgia de nuestra amistad. Entonces añadiría que echo de menos hablar contigo y que digas tonterías. Y que aunque finja que te odio quizá no lo haga y solo sea la rabia de que hayas hecho tantas cosas mal. Pero no debería dejar que tú supieras eso. Porque parece que tu sonrisa fue en otra vida, queda tan lejos, tan, tan lejos..
¿Sabes? Me hice un tatuaje. Me lo regalaron por mis dieciocho, sí, esos que no felicitaste. Ese mensaje respondido que hizo que quisiera romper con todo y borrarte. Borrarte para no mirar cómo hablas, cómo sigues con tu vida y me ignoras, y me tachas, y me apartas...Te borré por eso. Y sé que me odias. 
Sé que siempre te cansó mi manera de hablar para después dejar de hacerlo, de escribirte, de irme para después volver.
Y es que quizá he sido un poco injusta al culparte a ti de todo. 

sábado, 7 de junio de 2014








Creía que estaba hecha a prueba de balas, que nada podría herir 
a esta cabecita loca,
llena de recuerdos,
llena de miedos y nostalgias,
de batallas inacabadas.

Creía que estaba hecha de fuego,
y que solo prenderían la mecha cuando yo lo pidiera.
Pensaba que los momentos serían inmortales,
y que jamás un alma cambiaría el viaje de todos ellos.

Pero como siempre pasa,
la chica fría se vuelve a equivocar,
y el hielo puede llegarla a quemar.

Y aunque nadie lo supiera,
y aunque pareciese fuerte,
al mínimo toque se podía derrumbar.

viernes, 6 de junio de 2014

Reflexiones de una noche.

Si al final todo fue mentira-y yo ya lo sabía- pero la venda siempre sale más a cuenta cuando se trata de evitar ver las mentiras. Porque quizá resulte cómodo pensar que el amigo en realidad es amigo, y que alguien en quien confías jamás traicionará tus días. Y es que tal vez- solo tal vez- creamos que los demás nos darán todo lo que nosotros nos jugaríamos por ellos. Y el error está en pensar que sus corazones tienen nuestro peso.
Y es que de cierto modo cuando acaba la partida y comparas los resultados puedes ver- aunque no quieras- quién sacó más puntuación. Y como todo en la vida siempre queda un ganador,y el perdedor asume la derrota- o no-. Como el creer que tu familia no se equivoca, que tu padre es el héroe y tu madre la heroína- cuando son humanos- aunque no queramos saberlo. Y es que no damos margen de error y la decepción se hace presente en la primera derrota. Si quizá tú necesites cinco- pero él diez- oportunidades. Porque por suerte no hay dos personas iguales, y la vida no golpea con la misma velocidad a todo el mundo. Porque la vida es azar. Es saltar- caer- o llamar- colgar- y creer- desilusionarse- sentir- derrotarse- es querer- y reventar de rabia- es saber- y al mismo tiempo no querer hacerlo. 
Yo ya no espero nada de nadie, porque esperar desespera. Y porque me gustan más las sorpresas que los planes, más los relojes parados que los mapas, más las sonrisas congeladas en fotos que el otoño, más los vídeos que guardan una porción del tiempo, eterno, para siempre que los días lluviosos. 
Al final siempre verás ese 'Game over' al final del camino, y es que se camina acompañado pero te marchas solo; de la vida nadie sale ileso, igual que del amor nadie sale sin ser herido. Porque por muchas ventanas que se abran, cuando una puerta se cierra, tú quedas atrapado en las risas y momentos- y quizá lo no vivido- y sin librarte del suspiro de los recuerdos que te atraviesan tus ojos se cierran tras el último suspiro.
Ya no eres aire, pero tampoco eres vacío.
Solo un signo más de puntuación de ese texto infinito, quizá un astro más bajo un manto azul enorme. Quizá la grandeza de saber que a pesar de no respirar tus recuerdos quedarán ilesos mientras haya alguien que los recuerde también. 





Quizá en eso consista vivir. 

miércoles, 4 de junio de 2014

Por un momento he sentido que caía en el abismo. 
Y que mis heridas rompían a llorar sangre de tristeza.
Pero ha sido solo un momento. 
Porque después has venido y has llenado el hueco de la pena con tu risa contagiosa y tus palabras de yodo; estabas al otro lado para recogerme.
Por si la torpeza- y es que me conoces muy bien- hacía que cayera sin saber por qué. 


sábado, 24 de mayo de 2014

Antes de juzgarme.




Para juzgarme deberías saber algo. Deberías saber que he sudado lágrimas por muchas personas y que he escalado montañas por gente que ni si quiera ha tenido el valor de dar un paso por mí. Y que cuido a las personas que me importan. Quizá te iría bien saber que los insultos pasados solo fortalecieron un alma que ahora es irrompible, y que llevo por escudo. Deberías saber lo mucho que di sin  que nadie supiera, lo mucho que anónimamente llegué a hacer por una persona simplemente por su bien y que nadie jamás ha sabido.  Deberías preguntarte qué quieres, adónde puedes llegar surcando mi vida, chapoteando en cada litro de mis recuerdos. Porque tú piensas que quizá pueda odiarte pero hoy vas a aprender algo: No odio a nadie. Odiar requiere poner fuerzas en algo, y yo, por las personas que no me interesan, no invierto tiempo.
Plantéate si de veras entraste para quedarte, para hacerte un hueco, o si solo lo hiciste para rasgar la tela que envuelve mi vida. Si es esto último, ya te puedes ir. He tenido a muchas personas dentro antes y la rasgaron para irse. Puedes hacerlo también; cuando ya llevas muchas rasgadas parece que cada vez duele menos, y que cada vez decir adiós es más fácil. Más fácil, pero nunca sencillo.
Probablemente lo que más rabia te dé es que jamás podrás decir nada contra mí. Porque, básicamente, jamás hice nada. No disparé esa bala. No apreté el gatillo. Tú me apuntaste, yo me arrodillé. Tú disparaste, yo sangré.  Pero el tiempo sana heridas. Incluso las más fuertes, incluso aquellas que se llevan a más de una persona por delante. Que me tiraras al suelo solo me ayudó a tener más fuerzas para levantarme la próxima vez que caiga. Que me perdieras solo me sirvió para encontrarme. Que te fueras solo me aportó la libertad de elegir a quién querer dentro de mi vida. Que te marcharas solo me hizo olvidar la bueno, recordar lo malo, cargar en mis espaldas los recuerdos y llevarlos a cuestas.
Nunca podrás herirme otra vez, porque para que te hieran primero ha de importarte alguien.
Ni se te ocurra preguntarme que si sé qué estoy haciendo.
Te aseguro que pocas veces me arrepiento. 

sábado, 17 de mayo de 2014

Grazie.



Qué barbaridad quererte a rabiar y matarte de risa. Que las cosquillas sean como besos adictivos, y que sin palabras podamos decírnoslo todo. Somos más que un par de enamorados, nosotros somos Venecia, y todo lo que dentro de ella verás. Nosotros somos góndola, puente y agua. Nosotros somos canal. Somos invierno, primavera, verano u otoño. ¿Sabes qué nos diferencia de todos ellos? Que nosotros des del segundo uno ya sabíamos lo que era no tenernos, y eso nos hizo ser mejores. Y sobretodo aprender a cuidar lo que se tiene antes de perder(lo). 
Podría decirte mil cosas bonitas, como hago siempre. Pero anoche me hiciste entender muchas cosas, y entre ellas, cómo no, me ayudaste a crecer.
Nunca voy a olvidar esas palabras, ni esa magia que escondían tus ojos. Porque bajo mis sábanas parecíamos infinitos. Y no sé cómo batallar contra el tiempo, contra el misterio de un mañana, pero sí sé batallar con tu sonrisa. Y se gana besando. 
No te voy a dar las gracias,
porque ya sabes todo lo que esconde nuestra historia.
Y como tú dijiste, somos solo nosotros los que oíamos esos susurros.
Nadie más sabrá qué sentir.
Ya lo sentiremos nosotros por ellos.
Se nos ha quedado pequeño el amor, deberían inventar otro término para poder hacer justicia a lo que sienten nuestros dedos cuando rozan nuestras pieles.
Se parece demasiado a la magia. 







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<<Hace unos días hicieron una encuesta a cien internautas para que votasen que tres fotografías consideraban las mejores de la historia.
La primera escogida era una instantánea de la bomba atómica lanzada sobre Nagasaki.
La segunda mostraba la primera vez que el hombre pisaba la luna.
Pero la tercera fue la que más me gustó. Mostraba dos enamorados besándose, mientras el mundo gira a su alrededor.
Me gusta saber que entre las tres fotos más importantes de la historia están dos enamorados, congelados en un beso interminable, refugiados contra el olvido. Quizás es eso lo que sentimos cuando vemos fotografías antiguas, que por ellas no pasa el tiempo, como esos mosquitos atrapados en ámbar durante millones de años. El mundo sigue adelante, pero ellos se quedan ahí atrapados para siempre sin cambiar, como las fotos guardadas en una caja de zapatos… Instantáneas de otro tiempo… Que ya nunca volverá…>>

- Los Hombres de Paco -












jueves, 15 de mayo de 2014

La vida es un accidente constante.



He escondido debajo de mi piel todo aquello que jamás pude decir. Creo que a pesar de que jamás me dieron miedo las alturas sí le tuve miedo a otras cosas. Cuando era pequeña me daba miedo que la magia existiera porque eso significaba que el mundo no estaba al alcance de mis manos y que no podría controlar lo que pasaba a mi alrededor. Cuando crecí, me di cuenta de que aquello que creía que era magia, o aquello que yo llamaba así, en realidad era la vida, y que, obviamente, tampoco podría controlarla. Resultaba ser que la vida solo me daba opciones que yo debería elegir, siempre sin saber qué escondería el camino. Como saber el nombre de un libro sin saber si quiera de qué tratará. Eso es la vida, elegir un nombre, un camino, unas amistades, una carrera o un trabajo, una pareja, una casa dentro de una ciudad, o quizá un pueblo. Es apostar a ciegas, sin saber más que el nombre.
No sabes lo que te espera durante el camino. Si la vida te atropellará las ideas, si cambiarás el rumbo a mitad del camino, o si cuando llegues a la meta realmente estarás orgullosa del nombre que elegiste. 
La vida es una apuesta constante, donde expones tu cuerpo y hasta tus propios ideales, sobre una mesa, y dejas que la invisibilidad de la vida juegue a manejarlo. Un accidente, unos segundos antes, unos segundos después, la ropa que elijas ese día...cada mínimo detalle puede alterar tu camino.
Y eso me ha acojonado siempre.
De pequeña creía que tenía lógica,¿no? La magia es incontrolable si no la posees. De grande aprendí que la vida puede llegar a ser una auténtica barbaridad. 
Y entonces supe que quizá lo que temen las personas no es morir, sino no haber vivido lo suficiente como para saber si verdaderamente cuando escogieron el nombre de aquello que querían ser, de allí donde quisieron ir, escogieron la opción correcta. 

martes, 13 de mayo de 2014

lunes, 12 de mayo de 2014





Si tu cuerpo fuera poesía, dijiste,
Sacaría versos de cada rincón,
y los haría míos.
Rimaría cada poro de tu piel,
y acompasaría tus pasos con los de mi papel.
En tinta escribiría tu nombre,
desvanecería el invierno,
convertiría los sueños en letras,
las comas en vida,
los acentos en el aire que respiras,
y te diría adiós
trágicamente,
como solo un buen poeta haría,
deseándote lo peor,
pero queriéndote lo mejor,
desnudándome el alma con cuidado,
por si se te ocurriera volver,
por si al aparecer,
pudieras pasarte otra vez
para acabar de romper
los trozos de mí que dejaste al barrer.

sábado, 10 de mayo de 2014

jueves, 8 de mayo de 2014

Hice desaparecer todos los lunes de tus semanas.


Dijiste que te había salvado en todos los sentidos que puede conllevar esa palabra.
Que yo te había sanado todas las heridas a base de alcohol dulce, y que ya no te escocían las caricias de otras manos que no fueran las de la soledad.
Dijiste que había tintado tu mundo, de una felicidad impermeable, y que le quité los lunes a todas las semanas de tu vida. Que hice de los domingos el sofá perfecto en el que tumbarse a hablar sobre qué estará pasando al otro lado del océano. Que los canales de televisión se hicieron aburridos si no eran mis dedos los que jugaban a cambiarlos, y a desordenar todo tu mundo...
Me prometiste que todo era de verdad y te balanceaste en mi propia vida, haciéndola tuya.
Era tuya.
Es tuya.
Y es que tú y yo ya nos habíamos visto antes, amor.
Pero no era el lugar, ni era el momento.
Y sin embargo, llegó un día en que sí lo fue.
Era veintiséis y no llovía (lástima, porque la lluvia siempre nos gustó). Yo llevaba tu sudadera roja, que tanto me gusta, y el destino hizo que cupido apuntara directamente hacia mí.
Un beso acabó con lo que llevábamos construyendo meses, un muro que derrumbamos a base de conversaciones y sonrisas que no tenían precio.


Creía que no se podía querer más a una persona, pero tú rompes con esa regla cada día. 

Ya me gustaría

 Es casi inconsciente este pensamiento recurrente que me atraviesa. Me cuento y les cuento que no es para tanto y lo cierto es que soy dos p...