miércoles, 21 de octubre de 2015
Let her go.
sábado, 17 de octubre de 2015
Fuimos tiempo.
Si me pongo a recordar me hundo. Supongo que nunca te soltaré del todo, siempre nos quedará Madrid, o qué digo, la ansiada ciudad italiana que ahora me da miedo pisar. Siempre te he temido, desde que me enamoré, desde que caí en tu red, has tenido el total poder de derrumbarme. Y lo hiciste. Me dará miedo siempre tu mirada afilada, tus colmillos ansiosos, tu risa ingenua. Me vas a dar miedo siempre. Por eso llevo el cinturón de seguridad, por eso jamás te dejo entrar, por si volvemos a estamparnos, por si vuelvo a morir por ti, contigo.
Claro, claro que te amaba. Joder, cómo no hacerlo. Por ti mataba el tiempo, todo lo que viniera. Luché sin armadura, por tu risa, por hacer que volvieras a ser el de siempre. Sentí que te perdía aquel noviembre, cuando algo en ti murió, y me sentí apartada de repente de tu mundo infinito. Ojalá hubieras luchado entonces, cuando aún me quedaban fuerzas. Ojalá hubieras gritado en medio del silencio, porque te habría escuchado.
Pensé que me habías olvidado, de veras que creí que si marchabas era porque ya no veías esa vida soñada junto a mí. Ojalá hubiera pesado más lo bueno, pero nos quedamos tanto tiempo esperando una señal, esperando que algo pasara, y lo único que pasó fue el tiempo.
Quizá algún día alguien vuelva a quererme, quizá un día vuelva a creer. Quizá la próxima vez no sangre, quizá alguien me cuide.
Lo habría dado todo aquel invierno que pasé sin ti para que volvieras. Pero no volviste. Pero no llamaste. Pero no quisiste. Y juro que morí aquel diciembre, que te lo llevaste todo, que no soy la misma desde entonces, que me vacié. Que creía que volvería a ser como antes de ti, de todo. Pero no, qué va, ya no soy la niña que conociste. Ahora soy una mujer rota, con un corazón que parece apagado. Ahora soy, coexisto con mi pasado, con el recuerdo que seguirá pesando así pasen los años.
Te dije que volverías a amar antes que yo, y quizá sea cierto. Yo no sé cuándo podré volver a hacerle frente a esa sensación de no saber sentir.
No sé si ganaremos o perderemos.
Fuiste el primero y pretendía que fueras el último. Ahora ya no habrá más inocencia. Ya no más promesas, no pueden volver a romperme. Me niego, renuncio a esto, al invierno, a tus ojos, al tiempo, a la esperanza de volver a querer, a nosotros, a ti. Renuncio a mí.
Porque no soporto recordarme tan feliz y saber que todo lo que tuve solo fue un efímero sueño. Maldito día en el que tuve que despertar. Malditas ganas mías de querer salir con vida del agujero en el que me metí. Maldito recuerdo, que siempre viene a decirme que mi presente aún no ha hecho las paces con todo lo que fui.
viernes, 16 de octubre de 2015
De qué me sirve echar de menos a alguien que no eres, echar de menos algo que no somos. De qué me sirve, si ya se rompió todo. Si por mucho que escribiéramos de nuevo la historia, el final sería el mismo: tú huyendo de nosotros y yo echándole alcohol a tu recuerdo. Puedes pedirme que te perdone, pero no que vuelva al mar en el que me ahogaste.
lunes, 12 de octubre de 2015
Esta es la última carta que puedo escribirte.
Me duele haber tenido que ser tan fría y distante, tan tajante y rotunda. Tan perdidamente sólida ante tu insistencia. Siento que esto haya pasado así, que nuestro final haya sido tan amargo.
Era absurdo intentar endulzar algo que había acabado, y quizá sí, deberíamos haber hecho las cosas de otro modo cuando todo terminó. No supimos hacerlo mejor, pero no nos culpo, era difícil aceptar que tras la derrota, los dos niños soñadores que éramos se habían convertido de repente en dos adultos incapaces de asumir esto. Al menos yo no era capaz de dejarte ir.
Fuiste egoísta, ese siempre fue el defecto, y conmigo lo fuiste como nunca. No querías estar a mi lado, tampoco perderme. Querías que fuera la amiga perfecta e incluso eso intenté. Te tuve que echar tanto tequila que el recuerdo me sabe a resaca.Te tuve que llorar tanto que estuve meses sin poder derramar una lágrima. No me quedaban ya. Y no me malinterpretes, son palabras tan duras que no quiero ni pensar en las tardes de tortura en las que la casa se me echaba encima. Yo también he pasado por esa tortura que llevas a cuestas, créeme. Estuve meses sin ser yo misma.
¿Por qué no viniste a salvarme las noches en las que tenía que apretar la cara contra la almohada para que nadie escuchara mis sollozos? Cuando me encerraba en la ducha para llorar, porque así no me veía ridícula ante el espejo. Cuando dejé de comer y perdí una talla y toda la dignidad cada vez que me veía a mí misma tirando el bocadillo a la basura. ¿Dónde estabas tras cada fiesta? Cuando la resaca le ganaba el pulso a mi inocencia y me despertaba sin saber qué día era. ¿Dónde estabas cuando me volvía sola, a las tantas de la madrugada, sin nadie al que avisar y decirle que ya estaba bien, que ya había llegado a casa?
No estuviste aquellos diez meses que pasaron. No estuviste tras mi espalda, tras el golpe, tras la imagen de mis labios rotos rajando otras bocas. Buscándote entre la gente. Hablándoles a todos de ti. Recordándoles que te amaba, que habría luchado por ti. Lo perdí todo cuando te marchaste, me recreé. No sabes lo que era ver en la cara de mi gente la incredibilidad ante los hechos. Cuando ni siquiera ellos me reconocían.
No sabes lo duro que fue superarte. Que nadie me creyese cada vez que les decía que estaba mucho mejor.
No eres el único que ha sufrido. Yo también ansiaba esa boda. Yo también te eché de menos. Y te habría llamado mil veces, como hiciste tú, para que volvieras. Aunque no, no lo hice. Tú no estabas.
Siento esta despedida, cortarte las alas. Que no llegaras a tiempo, que nos hayamos querido tan mal, a contrarreloj, desigual, impares, a destiempo.
Si supieras todo lo que te eché de menos no te atreverías a decir nada.
Ojalá me hubieras querido aquel noviembre, hace ya casi un año, cuando partiste. Ojalá aquel ocho de diciembre no hubieras tomado la decisión de alejar a la única persona que había estado dispuesta a quedarse.
Todos me advertían, decían 'No luches, va a marcharse. Si ya ha decidido daros tiempo es que quiere dejarte'. No les escuché. Creía en ti, creía que volverías, creía que al despertar sabrías con certeza que era yo esa mujer que buscabas, que era yo la que merecía quedarse.
Cuando te marchaste me di cuenta de que no, que yo me empeñaba en que fueras el hombre de mi vida, que yo quería aquellas siete vidas juntas que prometimos. Que era la única tras el cristal. Que ya nadie podía oírme. Que tú no ibas a quedarte.
viernes, 9 de octubre de 2015
jueves, 8 de octubre de 2015
martes, 6 de octubre de 2015
Corazón vs Noelia.
lunes, 5 de octubre de 2015
viernes, 2 de octubre de 2015
Tarde.
martes, 29 de septiembre de 2015
Yo, mi, me sin mí.
sábado, 26 de septiembre de 2015
No.
jueves, 10 de septiembre de 2015
Aunque nadie la quiera.
Que no cree en el amor, dice. Y aún se emociona cuando relee esas frases de su libro favorito, el mismo que habla de historias de amores imposibles, improbables, eternos.
No confía en hombres, ni caballeros disfrazados de perfectos impostores. Sabe valerse por sí sola, y no se lo dirá nadie, pero volviendo sola, de madrugada, le pide a las estrellas fugaces que llegue alguien que la salve de las copas. No va a tragarse el orgullo, pero en los días de invierno, la manta se le queda grande y todas las películas suelen terminar en llanto.
Jamás dirá esto, pero se siente tan perdida, que no mira brújulas ni recoge tréboles de cuatro hojas.
Jura que nunca más va a vendarse los ojos,
martes, 8 de septiembre de 2015
Ya me gustaría
Es casi inconsciente este pensamiento recurrente que me atraviesa. Me cuento y les cuento que no es para tanto y lo cierto es que soy dos p...
-
Nunca entero, siempre a medias. Nunca lo que merezco, aunque no lo merezca. Un laberinto absurdo, donde los puñales revoloteaban cerquita...
-
Es casi inconsciente este pensamiento recurrente que me atraviesa. Me cuento y les cuento que no es para tanto y lo cierto es que soy dos p...
-
Si pienso en ti siento que esta vida no es justa. Eso cantaba Amaral. Llevo repitiendo ese estribillo toda la vida y no lo he entendido hast...



