martes, 16 de julio de 2013





- No vengo a disculparme por lo que ha pasado esta noche.
- Entonces, ¿de qué has venido a disculparte?.
- De todo lo demás... Perdona por perder los nervios la noche que me dijiste que Louis te había pedido matrimonio. Perdona por no haber esperado más en el Empire State. Perdona por tratarte como a una mercancía. Perdona por no decirte que te quería cuando lo sabía. Pero sobretodo te pido perdón por dar por perdido lo nuestro cuando tú nunca lo hiciste. 



Diálogo de Blair y Chuck - Gossip Girl.

Quizá.

Quizá tu sonrisa debería ser ilegal; ya sabes, por eso de causar tanta felicidad concentrada en un solo instante. 





Te quiero de todas las formas posibles en las que podría hacerlo.
Gracias por esa sonrisa permanente que dejas en mí cada día, pequeño sombi. 
Por si lees ésto, por si aún te pierdes en mis líneas. Decirte que lo nuestro tiene que durar lo que dura una vida.
Doce y veintiséis. 

domingo, 14 de julio de 2013

Tan jodidamente feliz que me daba miedo que algún día esa felicidad se derrumbara. Es por eso que banceé mis sueños en forma de hechos a la velocidad del viento. Para que algún día en vez de hechos fueran sueños.
Como el de verte sonreír al despertar, y que seas lo primero que mis ojos encuentren  al buscar cuando se abran lentamente. Porque eres la única persona que puedo considerar diferente a todo lo que he conocido antes de ti; es por eso que me da miedo que un día pudieras irte. Porque eres el único que me interesa que se quede. No te alejes nunca... ahora ya me he acostumbrado a vivir entre tus brazos y a morir en tus labios. Mis sueños ahora son de talla doble. No puedes marcharte. 

viernes, 12 de julio de 2013

Nueve.

Eres una de esas cosas bonitas que pueden aparecer en la vida sin que tú las pidas. Y ahora que estás aquí, ya no puedo dejarte ir. Hoy hace exactamente nueve meses que descubrí unos labios que me han quitado las ganas de probar otros diferentes. Hoy, y desde hace ya mucho, te quiero. Y eso es algo que nada ni nadie se atreverá a cambiar nunca. Es solo el principio de lo que está por llegar.

Ya he encontrado la fórmula de la felicidad: 2•6= XII.
Te quiero de la manera más loca y más extraordinaria de la que jamás nadie te querrá. 


Raúl, Raúl se llama mi felicidad.

jueves, 11 de julio de 2013

- Te lo suplico.
Pero ya había salido por la puerta y me quedé hablando sola. El cristal de la ventana sonaba tras el toqueteo de mis uñas contra él. Parecía querer gritarme que me había quedado sola. El abandono me abrazó por primera vez; y me apoyé en él como si no hubiera mañana. Estaba siendo el único que me daba cobijo.
Le miré alejarse por la ventana. Caminaba como tantas veces la había visto hacerlo antes, pero con la diferencia de que sus pasos ya no se perdían por el camino. Sabía bien  dónde quería estar. Y ese lugar estaba lejos de mí.
Se abalanzaron sobre mis los recuerdos. 
''Las amigas están siempre, tía. Pase lo que pase''.
Ahora solo parecían palabras. Huecas, vacías, insignificantes.
Sí, quizá ese fuera el adjetivo: insignificante.
Como si la vida hubiera perdido con esa marcha el sentido, me sumí en mis lágrimas. Me hicieron presa de ellas. Bañé mi cuerpo en culpabilidad, daño. Quizá rencor hacia mí misma por no haber guardado la compostura, por haberme dejado guiar por el cariño, por la esperanza de que nadie podría hacerme daño. De que ella jamás me haría daño.
Y de repente recordé lo que mi abuela siempre decía:
- Lo malo de las traiciones, reina, es que jamás vienen de un desconocido.
Apoyé mi cabeza en el cristal frío. Nadie podría parar la hemorragia de pensamientos que cubrían ahora mi cabeza. 
Azoté mis ideas con mis propias palabras y allí mismo prometí jamás volver a confiar ciegamente en alguien. Pensé en la cantidad de mentiras que había creído de ella y me sentí más avergonzada que nunca. ¿Tan fácil había resultado ser un maniquí? ¿Una marioneta? Parpadeé fuerte, intentando borrar lo ocurrido.
Pero ya nadie podría borrarlo.
Y pensé en lo mala que debí haber sido en otras vidas para ahora sentirme así.
Ahora ya no podrían sacarme de la miseria que suponía pronunciar la palabra amiga sin que doliera a cada letra pronunciada.
Tal vez doliera.
Y por eso moría cada parte de mí que había creído en lealtad. 
En amistad. 
Y al fin y al cabo, en ella.

martes, 9 de julio de 2013

butterfly.


- ¿Por qué te gusta tanto ese libro?- frunció el ceño y me miró- siempre lo estás nombrando.
- En el libro se habla sobre unas mariposas; pero no son como cualquier otras mariposas. Éstas a parte de volar, tienen la capacidad de hacer sonreír a la persona que tocan. Pero tienen una pega, mueren cada vez que han tocado a alguien. Así que tienen que elegir muy bien a quien hacer sonreír, porque será quien le haya dado sentido a su vida...
-¿Y es como una especie de metáfora?- me miró intensamente y se acercó. Me besó, lo suficientemente rápido como para que pudiera continuar con la explicación. Ambos sonreímos a la vez. Y otra vez esas cosquillas en el alma. Ese pellizco en el corazón.
- Sí- sonreí para mis adentros y le miré- Lo que yo pienso que quiere decir el libro es que tenemos que elegir bien a las personas a las que hacer felices, o a la persona a la que hacer feliz...para que después pensemos que ha valido la pena.
- Vaya...- suspiró- Entonces el libro tiene trampa.
- Todos los libros tienen trampa.
- Como tú.- espetó de repente.
- ¿Como yo?
- Siempre tienes un as en la manga. Lo utilizas cuando lo necesitas, como ahora.
- Puede- sonreí imitando su gesto y suspiré. Nuestras miradas se cruzaron.
- Yo creo que he elegido bien.- me miró melancólico después de decirlo y tosió. Para después volver a sonreír. 
- ¿Ya has elegido a quién hacer feliz?- pronuncié las palabras temblorosa. Pero parecí segura de mí misma.
- Claro...
- Seguro que lo haces bien.- le dije mientras su mirada contaba mucho más que sus palabras, y leí entre líneas lo que sus ojos me querían decir. 
- Si yo fuera una de esas mariposas - explicó- te habría elegido a ti. No por el simple hecho de que te quiera, que también, claro; sino por el hecho de que al robarte una sonrisa le habrías quitado el puesto a cien mariposas. No sabes lo que puedes llegar a transmitir a través de ella...
- Exageras. 
- Es la mejor arma que puedes necesitar, y el mejor maquillaje. 
- Eres tonto...- le empujé ligeramente, pero él se puso recto y me miró.
- De verdad. No dejes que nadie la cambie...
- Nadie lo va a hacer- suspiré y le miré de nuevo.
- Yo quiero ser esa mariposa que te elija, quiero ser la razón por la que no se borre, por la que continúe...
- De momento estás haciendo un buen trabajo.

Desde lejos el mar cerró nuestros pasos, y al cerrarlos, prolongó el silencio. Nunca antes había existido tanta magia encerrada en un solo momento. Era como formar parte de esas páginas de los libros que tanto ansiaba leer, era como sumergirse letra a letra y rozarla, sintiendo que por primera vez formaba parte de algo, y ese algo era real. Tan real, que asustaba. Tan real, que nos consumía.
Igual que la luna había consumido la noche y las estrellas luchaban por recuperarla.
Ahora una sonrisa suya, alumbraba la ciudad.
Y ese instante habría sido escogido entre un millón como sinónimo de felicidad.

lunes, 8 de julio de 2013

Encaj(amo)s.



Rara vez me verás subida en unos tacones y nunca me verás los labios rojos.
Soy optimista, pero no creo en eso del vaso que está medio lleno o medio vacío. Ni entiendo de intermedios. Eso sí, soy cariñosa, como nadie, pero solo con la gente más cercana.
Me da miedo todo lo que pueda encontrarme; menos las alturas, eso sí que no podría darme miedo nunca. Soy rara, y habladora; tanto, que acabarás cansándote de mis historias.
Y a veces puedo resultar fugaz, como una estrella, como un deseo, como un instante; pero eso sí, dejo huella en la piel. Me gustan las bufandas, y con ellas, el frío del invierno. Soy alérgica a los finales, sean felices o tristes. Y cuando acabo una novela, una serie o un programa me entra una sensación de pérdida. Creo en la magia, y a veces puedo resultar infantil cuando de soñar se trata.
Me gusta pensar que las excepciones existen, ya que siempre he pensado que soy una de ellas.
Soy rubia, no tonta.
Y tengo miles, miles, miles, miles, qué digo, millones, de defectos. Como eso de interrumpirte mientras hablas o decirte siempre ''va, elige tú'' cuando sé perfectamente que prefieres que yo elija.
Que a veces te entrarán ganas de matarme cuando veas que mi sonrisa aparece y desaparece al son de tus palabras.  Lo sé. Sé que no soy fácil, sé que busco siempre el camino más complejo, la opción más arriesgada, la sonrisa más intensa, la felicidad más marcada. Pero eso es solo porque necesito cuidarte; aunque protegiéndote pueda acabar dañándote.
Sé que quererme a veces, podrá ser insoportable.
Y aunque no tenga todas esas virtudes que podrían encantarte, o mis defectos lleguen a desquiciarte, tienes que saber que estoy hecha a tu medida. Que nuestras manos encajan y nuestros corazones laten acompasados. Que somos el blanco y el negro perfecto, como el bien y el mal, como la orilla y su mar, como el cielo y su sol. Que no encontrarás una talla que te siente mejor que yo. Y aunque acojone, aunque te haga dudar, aunque sientas, a veces, que el mundo es inmenso y nosotros somos solo dos migajas de pan...
Soy yo lo que has estado buscando, no tengas miedo...ya me has encontrado. 

domingo, 7 de julio de 2013

Quédate durante todas las noches de mi vida.




Te quiero; y es que con esa sonrisa, 
a ver quién es el valiente que se atreve a no hacerlo. 















Y esta es la canción que suena como tu risa.
Y esa es la canción que sabe a tus labios.
Que huele a ti.


sábado, 6 de julio de 2013

Hablemos de amor esta noche.


 Porque quizá sepa escribir palabras, pero cuando se trata de plasmarlas en voz alta, mi voz se retira. Si querías saber cómo estaba solo tenías que preguntárselo a mis pupilas. Y te darían más información que los hoyuelos de mis mejillas, esos que hablan por mí cuando callo sonrisas. O las disfrazo con serenidad. Yo te dejo perderte en el marrón de mi mirada almendrada. Así como te hago un hueco entre mi hombro y mi cuello y dejo que apoyes tu cabeza cuando los problemas pesen en ella. Te dejo perderte en mis latidos, acompasados, que van al ritmo de tu risa. Guíate a través de las pecas de mi espalda que trazan líneas imaginarias que forman constelaciones. Si quieres te dejo marchar, para poner a prueba tu sentido del humor amor y sepas volver a casa. Ya sabes, por si quieres enredarte entre las sábanas. Por si quieres recorrer el cielo agarrado a la esperanza, atado a mi espalda. No hablemos de amor, pongámosle tu nombre; queda mejor.
Y que nos envidien todas los enamorados del mundo, por no poder llegar a ser como tú y yo esta noche. A ser como tú y yo, amor. Por no poder brillar al son de nuestros corazones. 

jueves, 4 de julio de 2013

Injustificable.

Ya no puedo justificar tu huida, tu escape, tu salida de emergencia. Se me han acabado las excusas. Y mira que he luchado por crear unas nuevas, pero ninguna hace justicia al dolor que sentí cuando te vi marchar. Llevabas tu maleta, tu cigarro y tu mirada opaca, a vista de los demás, seguías siendo el de siempre. Pero cuando nuestras miradas se cruzaron, te juro que veía a alguien diferente. Luché contra mi propio cuerpo para no ir tras de ti y preguntarte quién eras y qué habías hecho con la persona que antes había conocido. Pero mis propios miedos se ocuparon de frenarme, de frenar mi caída. Fue suave, fue un toque oscuro pero ameno. Conseguí deslizarme por el sufrimiento sin apenas llorarlo, solo consumiéndolo. Como habría consumido el viento, el tiempo y el espacio la luz de una vela. No te iba a preguntar qué tal estabas, tus pies avanzando hacia el abismo llenaban las respuestas del bote que te lancé con miles de preguntas.
Se había hundido tu barco y con él, tú. Ya no pude ser el salvavidas que te sacara a flote. Había demasiado profundidad en tu sonrisa fingida, no pude rescatarte.
Sin embargo, tus últimas palabras parecían alegres. Como si algo pudiera ahorrarme el mal trago que pasé al irse la esperanza; pero tú siempre decías que no había mal que el ron no curara. Seguí tu consejo.
Aunque se te olvidó mencionar que el alcohol solo cicatriza, pero la herida sigue en la piel.
Cuando el viento sopla fuerte y la roza, aún escuece. ¿Qué remedio hay contra el dolor que permanece? ¿Qué cura hay para la soledad?
Cuando te fuiste prometiste no verme, y sin embargo, sigues apareciendo cuando cierro los ojos.
Te has ocupado de colarte por las rendijas de esta alma confusa y de consumirme con cada calada que le des a mi sufrimiento. Tenías razón, una vez te marcharas ya tendríamos algo en común, los dos compartiríamos el dolor. 



























Esta canción me ha inspirado a escribir ésto:




miércoles, 3 de julio de 2013

F(el)icidad.

¿Que qué entiendo por felicidad? Tus manos paseando por mi espalda,
tu respiración entre-cortada sobre mi cuello, tus besos con mis besos.
Labios de papel mojado, susurros perfectos con palabras que 
dejan huella en el alma.
O quizá sería más fácil decir que felicidad es sinónimo de tu nombre.














Nunca he sido perfecta, y sé que meteré la pata más veces de las que me gustaría. Que lucharé con todas mis fuerzas por hacerte feliz y a veces, no conseguiré sacarte una sonrisa. Pero hay algo que tengo claro, tan claro, que es lo único que a día de hoy sé: que te quiero. De la manera menos cuerda que puede haber en el mundo de querer a alguien...pero de la manera más auténtica.Porque no quiero que lo nuestro sea sumar simples meses, ya sabes, el tiempo es relativo...
Lo único que quiero es poderte llamar hogar, y que en mi pecho, en mis brazos, en mis labios...tú también encuentres tu hogar. 
Si es que, míranos, hasta la luna parece, esta noche, morir de envidia delante nuestro. Así que, por favor, que tu sonrisa nunca deje de brillar. Quiero que eclipses a la luna para que, si hace falta, nos odie, pero en su propia oscuridad.

martes, 2 de julio de 2013

Amanecer en tu risa.




Y no había contemplado jamás algo con más dulzura
que la sincronización de dos risas que se cruzan.




























- Tendría que saber explicarte por qué te quiero y sin embargo, no puedo. Supongo que tiene que ver con eso que llaman amor...
- ¿Eso quiere decir que me quieres de verdad, no?
- Quiere decir que me has dado muchísimas más risas que llantos, muchos más momentos buenos que malos. Que nunca te has ido, que siempre has esperado, aceptado, asumido. Que nunca te faltan las ganas de robarme un beso, un abrazo. Y que nadie me había hecho sentir jamás tan bien como cuando estoy a tu lado. Así que supongo que te quiero, sin contratos, peros o por qués. Te quiero, y me he dado cuenta de que durante todo este tiempo no es algo que haya dudado ni un momento. 

lunes, 1 de julio de 2013



Para qué te voy a mentir. Siento miedo de que descubras que tengo más defectos que virtudes y te marches. Amanecer sin ti, al otro lado de la cama. Y ver por un segundo que todos mis sueños se transforman en pesadillas. Porque tal vez cojas el equipaje y vueles, y no estés cuando levante la vista al frente. Tengo que pedirte que te quedes y me abraces. Porque esta noche, a pesar de ser verano, siento que el frío cala mis huesos. Y por una vez en la vida, estoy odiando la sensación de frío que nota mi piel. Sálvame, llévame lejos. Abrígame.
Porque tengo miedo.
Y odio ser consciente de ello.
Odio ser consciente de mí.
Esta noche odio todo lo que no tenga que ver con tu cuerpo.
Y necesito que estés aquí.
Aunque la gente diga que todo es pasajero,
yo aún tengo sueños en los que sé que tú te quedarás para siempre.
No dejes que solo sean sueños.

Ya me gustaría

 Es casi inconsciente este pensamiento recurrente que me atraviesa. Me cuento y les cuento que no es para tanto y lo cierto es que soy dos p...