Mi abuela me secó las lágrimas y me agarró firmemente de la barbilla.
La miré con los ojos empañados.
- No llores, no vale la pena...
- Fui tonta, muy tonta... Por darlo todo, hasta el final. Le llegué a querer más que a mí misma hasta el punto de no ver que me sangrarían todas las heridas.
- ¿Te arrepientes de haberlo dado todo?
- Sí- no dudé ni un segundo.
-Pues...-tragó saliva y me miró pensativa. Tres segundos después prosiguió- Creo que te equivocas. Lo diste todo porque tu forma de amar es esa, dándolo todo. Él fue el que te abandonó, sí, pero el día en que vuelvas a amar se te habrá olvidado todo lo que pasaste, o no, pero inevitablemente volverás a darlo todo otra vez. Él quedará en el olvido. ¿Y sabes qué le pasará? Que te recordará cada vez que alguien le falle, porque luchaste por él hasta el final.

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