A veces me preguntas que por qué intento salvarles a todos
yo te respondo que soy así
y en realidad es mentira.
Nadie es bueno sin un fin,
aunque el fin sea optimista.
Querías la respuesta,
aquí al tienes:
Me he pasado la vida dando
el cariño que quiero que me den
porque pensaba que dándolo
alguien se acercaría a mí
a devolver todas las caricias
pronunciadas
en un otoño gris
que jamás tuve.
Creía de veras que
algún día
quizá alguien como tú
tan príncipe
disfrazado de verdad
me invitaría a una cerveza
y un buen despertar,
como los de antes
con amanecer de fondo y canción de amor incluida.
Creía que eras la recompensa,
y aún lo creo
aunque siempre creas que eres insuficiente para mí.
Como si yo fuera reina en un palacio que no existe
fuera de ti
y de mí
de nuestros ojos tristes bañados de abril.
Me he vuelto importante para ti
y tu pasado sigue dándote miedo,
crees que está a tu espalda
que sobre mí caerá el peso de un recuerdo
que poco tiene que ver conmigo.
Crees que te derrumbaré
pero yo no soy ella
no te voy a quitar la vida que un día te di.


Ojalá me hubieras escuchado
el día que te dije que
siempre, bajo cualquier concepto
lucharía por ti.


A veces se te olvida, quizá durante un rato,
que el amor que guardo aquí
es parecido al de verdad
pero con más vida
que cualquiera que pueda existir.


Se te olvida que me partí la cara por ti
cuando nadie más lo hacía
y que después de todo 
aún
estoy
aquí.





Y que sea para siempre
solo depende de ti.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Ni novios, ni amigos, ni colegas. Somos lo que el tiempo deja.

Si algún día te preguntan por mí.

Palabras que te mereces aunque no lo sepas.