viernes, 11 de diciembre de 2015

Qué bien quedas entre mis sábanas.

Y ahí, justo ahí, entre tus costillas y tus labios, apoyo la cabeza y respiro. No te tengo miedo, y ya hacía tiempo que no quería sin temer. Estás hecho a la medida solo de quien te pueda entender.
Por suerte, no todos tienen el privilegio de verte.
Qué jodidamente afortunada soy.

Tenías razón, algo se accionó en cuanto nos conocimos. Y cómo me alegro de haberme equivocado tanto. De haber elegido todos los caminos que me llevaron a chocarme contigo.
A entender que a veces es cuestión de tiempo.
Y que el amor no puede estar mal,
así que no, mi respuesta es no. Ya no me siento culpable por quererte.
Ya puedes quedarte,
aunque no salga de esta habitación
el secreto que guardamos en las manos.
Te elijo porque no he podido elegirte. Porque ha sido el amor esta vez el que me ha elegido a mí.

Y qué sorpresa tan feliz
toparme con tu manera
de sentir,
tan tú,
por debajo de nadie.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

abrumador

Quizá pueda sonar raro, pero cuanto más cerca estoy de ser aquello que he deseado ser desde que mi uso de razón se coló en esta habitaci...