Adormeces la maldad
me hago pura entre tus dedos
estremeces mi verdad,
tus suspiros son de hielo.
Calmas esta tempestad
rompes con todos los miedos
y entorpeces mis recuerdos
con tu necia realidad.
No sé ser sin ti,
contigo me hago grande.
Y me veo de la forma
en que prometí jamás volver a mirarme.

Pero y qué,
los tiempos cambian
y aunque primero dije
nunca más enamorarme
llegaste antes de rendirme,
de lanzar cada caricia al aire
y quemar todas las rimas
con las que solía destrozarme.

No eres tú ni soy yo
somos nosotros.
Esta vez el final es el comienzo
y un "nunca haré esto"
es igual a un "vamos a intentarlo"
Porque al fin y al cabo
solo somos tiempo
y el tiempo
hay que aprovecharlo.

Puedes reírte y llamarme
enamorada
loca
ingenua o
kamikaze.

De todos modos seguiré queriéndote mañana.

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