No te enamores de mí.

No te enamores de mí.
Haces bien. Aléjate cinco centímetros, ponte el cinturón de seguridad. Mantén las distancias.
Y no te enamores de mí.
Soy nociva cuando me enfado, tóxica cuando me entristezco, insostenible cuando decaigo.
Haces bien, no te enamores de mí.
Porque quiero demasiado, porque entrego lo que tengo aunque eso signifique quedarme sin nada.
No te acerques.
Suelo sanar las heridas. Y a todos nos da miedo que nos acaben curando. Que pongan una preocupación más encima de nuestras preocupaciones, que al tapar la tristeza con sonrisas se cree algo grande. No te enamores de mí, porque nunca te haré daño. Y tendrás que atarte a mi sonrisa para siempre, o apuntarme con tus palabras y matar mis ilusiones.
Haces bien, no creas mis promesas, aunque sean ciertas. Porque probablemente se cumplirán.
Y a nadie le gusta que todo salga bien, según lo planeado.
No me quieras, no me esperes, no te ilusiones, porque te querré, te esperaré, me ilusionaré.
No, no. Ya lo haces bien. Aléjate de mí. No podrás quererme nunca, de todos modos.
Así que no te esfuerces, no te presiones, no te sumas en ese laberinto sin salida.
Si te enamoraras de mí podrías ser feliz. Y a todo el mundo le da miedo subirse al tren correcto, ya sabes, por si acabas dándote cuenta de que es el equivocado.
No, no te quedes esta noche. No me acaricies el pelo, ni me envíes mensajes.
No te enamores.
No me quieras.
No me esperes.
No te enamores de mí.
Porque sería difícil, porque deberíamos dar explicaciones, porque supondría atarnos las manos, porque no es lo que tú quieres, porque no es lo que yo necesito. Porque caeríamos en el desastre, nada sería sencillo. Porque tomaríamos riesgos que quizá no podríamos asimilar.
Porque hemos perdido suficiente, no te enamores de mí.
O perderemos mucho más.
Porque nos tenemos, así, sin previo aviso, a nuestra manera ilógica, desigual, perdida y desordenada. Porque acabas estando siempre aquí, porque acabo yendo siempre hasta tu piel.
No te enamores de mí, porque así, podremos disimular, diremos No, yo no estuve allí aunque nos hayamos conocido de pies a cabeza. Podremos cosernos mentiras a los labios y decir que jamás hemos besado nuestros temores, que nunca te he llamado por tu nombre sin pronunciarlo.
No te enamores de mí, porque acabaremos matándonos. Porque si lo haces, nunca terminará la historia, porque quizá te quedarías para siempre. No te enamores de mí, porque aún tienes 20 años. Porque hay mucho más mundo fuera de mí que ansías conocer, porque no seré yo quien te prohíba visitarlo. Márchate cuando te pida que te quedes, porque así veré, que aunque necesites quedarte, no será lo que elijas para ti.
No te enamores de mí, así podrás marcharte y decir: Noelia, yo te lo advertí.
No te enamores de mí, jamás, bajo ningún concepto,
porque entonces yo podría enamorarme de ti.




Y de ahí nunca podría salir viva.

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