lunes, 7 de septiembre de 2015

Versos empapados.










Y aquí, que aún puedo desnudarme, diré que sí, que esa noche moría por ti, aunque jamás dije palabra. Que mis ojos te chillaban que te quedaras ahí, justo entre lo que no puede ser y lo irremediable. Te habría dicho que me moría de celos cada vez que esas luces azules apuntaban a otra parte, pero que jamás podría reprochar nada más que el desastre de haberme fijado en ti, aun sabiendo que lo imposible era solo el principio de un largo 'no' impronunciable.
Me gusta no alcanzarte nunca, o no, quizá lo odie. Sí, odio no alcanzarte nunca, que me hundas si me dices que no tienes dudas, que claramente no, jamás podrías mirarme de frente y verme desnuda a tu lado entre el manto del presente y el pasado, el mismo que persigue a tus fantasmas, el mismo con el que vives a oscuras. 
Que me habría encantado partirte la boca de un suspiro, exhalarte un beso, pronunciar tu nombre entre el gemido de mis dudas, pedirte que te quedaras un rato más.

No, jamás te lo he dicho, pero me has matado alguna vez, cuando me hundes los barcos y el juego ya no es tan divertido, cuando apuntas directo, aprietas el gatillo y te arrepientes en el último momento.
Siempre jugamos sucio.
Y no, no me entiendes. Y sí, sí lo haces.
Y damos vueltas
e irremediables
caemos
como piezas
de dominó
que huyen
del desastre.



Quédate.
Quédate y prometo no molestarte.
En cuanto una falda te roce el corazón te juro que me voy y te quito los lastres,
soy la tormenta de ese agosto 
que alivia el calor del verano insólito.
Puedo mojarte, empaparte, calarte hasta los huesos
quedarme siempre contigo
o puedo huir y traerte un septiembre tranquilo
en el que vivir sin remordimientos.



Escoge.
Ahora o nunca.
Sí o no.
Puede o no puede.
No, no
perdona,
no,
no escojas.
Déjale al tiempo hacerlo por ti.
De momento hazme hueco en tu calendario, caliéntame los labios con palabras preciosas que no puedo decir, rompe tus normas, oblígame a romper las mías. Deja que me caiga, que me asuste, que llore, que me compadezca. Deja que me sumerja, pero agárrame antes de tocar el suelo.
Te invito a romperme este desastre que se ha quedado con todos mis miedos.






No hace falta que pienses en mañana,
con que hoy pueda estar entre esas sábanas
me basta.
Lo demás el sol dirá, o las nubes que agiten tu temporal.








Te voy a empapar hasta los versos.
Y me va a dar igual.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

abrumador

Quizá pueda sonar raro, pero cuanto más cerca estoy de ser aquello que he deseado ser desde que mi uso de razón se coló en esta habitaci...