miércoles, 23 de septiembre de 2015






Qué estás haciendo conmigo,
por qué te atreves a quitarme los miedos
a lanzarlos lejos,
a hacerme creer que eres luz,
que me das la paz
que el universo se empeña en quitarme.
Por qué me besas tan fugaz
y perspicaz,
desafiante.
Por qué me retas con cada palabra
por qué te sigo 
por qué vienes
por qué voy
por qué somos.
por qué tanto.
Por qué apareces y sonrío,
por qué una conversa cambia el rumbo,
por qué nos entendemos sin tenernos,
por qué nos ponemos tanto empeño,
por qué le remontamos al tiempo
por qué.
Por qué curamos las heridas
relamemos el pasado
y entendemos
que antes de nosotros
otras piezas nos hirieron
y marcharon.
Por qué nos rozamos,
incompletos
y no nos importa
el tiempo
de espera
entre cada llamada
a destiempo.

Por qué me das tanto y pasa tan poco.
Por qué siento que sonrío sincera
cuando se te parte la boca al reírte conmigo.
Por qué noto que quitas las piezas
y transformas mi mundo,
por qué me haces a tu manera
y te deshago a la mía.
Por qué encajamos
sin querer encajar.
Por qué te doy lo que me das
y viceversa.
Por qué siento que me faltas
cuando te vas
por qué te pienso
cuando no hay miedo
que me haga pensar.




Por qué, dime por qué, pienso muchas noches
en lo jodidamente bien que me sentaría
que estuvieras justo aquí,
entre la sábana y mi piel.
Entre yo
y lo que soy contigo. 




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