jueves, 27 de agosto de 2015

Todo, menos yo.




Retroceso ilógico, siempre voy a buscarme donde no estoy.

He intentado leerme las señales y no soy más que un viejo capítulo que todos ya se saben de memoria. Las justas coordenadas. Saben dónde tocar para que ría, qué decir para que llore.
Una completa conocida.
Para todos,

excepto para mí.

Sigo odiando los domingos, o no, tal vez mienta, y lo que odie es no tener con quien pasarlos.
Pero nunca admitiré que me pesa hablar conmigo misma.
Quizá porque sigo siendo una niña disfrazada de mujer valiente.
Pero, entre tú y yo, sigo siendo cobarde. 
Pero no,
que no te engañe mi seguridad impostora.
Aún me pesan los pocos años que llevo luchando contra mí.
Contra todo.
Otoño morado intentando ser un invierno. Torpe por naturaleza.
Idiota de serie.
¿Por qué siento que todos saben exactamente dónde ir? ¿Por qué de repente me encuentro con una vida que parece no ser la mía? ¿Por qué apareces justo cuando creí que era la fuerte?
Vuelvo a las andadas,
esta vez sola,
muy sola.
Y con miedo,
menos miedo.

Pero sin saber qué dirección es la mía.
No quiero que sea la correcta,
solo que sea la mía.
No me da miedo volver a tropezar,
me da miedo que alguien me vuelva a hundir.


¿Por qué resulta tan fácil sumergirme en mi propio dolor? ¿Por qué nadie viene a salvarme?
¿Dónde estás tú, amor? 
¿Dónde está la paz que un tal karma juró darme? ¿Dónde está la recompensa por encontrar el tesoro? ¿Por qué nadie abrió la jaula? Dime, ¿Por qué no vinieron a pagar el rescate? ¿Por qué el tiempo sigue reteniéndome? 

He dejado de intentar entenderme.
No sé lo que quiero
no sé lo que no quiero.
No sé si voy a ser feliz,
y lo que es peor,
me da miedo volver a serlo.






Estúpida.








Creo que necesito que alguien venga a recordarme que ser fuerte no era tan mala idea.
Que alguien venga a decirme que renuncie a todo, menos a mis emociones.
Necesito que alguien insista,
alguien que agujeree este techo,
alguien que acaricie estos miedos.
Necesito que alguien me pida que vuelva a pensar con el corazón.
Y entonces
volveré a ser la de siempre,
alocada y decidida,
ingenua y atrevida,
perdida
pero siendo yo.










Mírame y dime que esta no es la mejor versión de mí
y entonces saca lo que otros se llevaron
antes de ti.

Todo.
Menos a mí. 

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