Sin sentido, pero viva - aún.






Ahora es cuando me digo: Tú eras fuerte antes de esto. Y qué mentira, y qué sentido sin sentir le has dado a tu mundo, el que no gira. 
Palabras de acero se clavan en tus sueños como cuchillas. Joder, qué fácil era entonces, cuando no me frenaban las heridas. Y ahora estoy plantada enfrente de tu vida sin querer entrar del todo solo porque veo el miedo que llevo en los hombros reflejado en tus ojos.
Nos jodieron el corazón una vez,
me niego
te niegas
a usarlo de nuevo.
Y a cada roce te siento,
y cuando lo hago se me quitan las ganas de esconderme.
Me haces libre, me siento pájaro,
como esos doce que llevo tatuados en la espalda.
Tú me haces pensar que soy valiente
que nada más importa
que ser nosotros mismos
en ese preciso momento.
Durante noventa minutos me tienes
te tengo
nos tenemos
y eres dueño del silencio de mis pupilas.
Ta aferras a mi cuerpo
y el cariño siniestro
que acabo dándote
me recuerda a que siento mucho más
de lo que jamás sabré
admitirte.

Lo siento,
por lo cobarde que me vuelvo
cuando vuelves.
No puedo evitarlo
hablar de amor contigo
es como intentar resolver
una de esas ecuaciones
que me traían de cabeza:
Sé muy bien cuál es la respuesta, pero algo en mí se niega a encontrarla.


Despéjame la X.
Cuestiona todo lo que haga
y entonces quiéreme,
aunque sea un acto suicida 
y acabemos estampándonos. 


Como en los viejos tiempos
cuando tus labios aún no conocían los míos
y moríamos por personas distintas.  
Entonces nos parecíamos menos que ahora, o quizá tanto como hemos dicho siempre.
Quizá entonces algo de mí te llamaba y algo de ti respondía.

Por qué no cogimos aquel día y nos fugamos a destiempo,
por qué no nos besamos entonces,
cuando aún no nos habían reventado la vida, cuando habríamos tenido una excusa para querernos,
y no para no hacerlo,
como ahora.


Quiero que vengas y gires mi mundo. Por favor, tómame el pelo. Llévatelo todo. Arrasa conmigo, lucha contra mí. Ten miedo, golpéame el silencio. Grita verdades. 


Ven,
ven
ven.
Que esto está hecho un desastre,
y cada vez que te miro estoy pidiéndote
que me salves. 

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