Me alejo un poco.

No vaya a ser que te salpiquen estas ganas que tengo de ti.

Pareces un sueño, dureza frágil maquillada en cristal, corazón de piedra inquebrantable. Vuelves a disparar con la misma firmeza, vuelves a dar justo en el centro de la diana.
Me vas a volver loca,
y me va a dar igual.
Voy a morderte la boca, dejarte la señal, para que entiendas cuando te mires al espejo que en esos labios está el reflejo de todo lo que nos queda por besar.


Hoy me he dejado el amor sin hacer,
hoy te he visto madrugar en tu indiferencia
hoy no has sido tú y no he sido yo,
hemos sido nosotros.
Tortura infinita de ganas de arrancarnos la piel a mordiscos.




Ganas de que el mundo se consuma un instante
y yo poder quedarme dentro,
contigo.


Para salvarnos.










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