Aire y aire.

Atraes hacia ti todo lo bueno que me queda y moldeas a tu gusto el sabor de mi risa. Acaricias lo malo, te ríes siniestro, sincero, no le temes a mi pasado y no juzgas que me equivocara. Así eres. Naturalmente igual a mí. Con mis mismos miedos, aunque más cuerdo. 
Te rompes la vida y las normas, me abrazo al silencio, estallo contigo, huracán y deshielo. Nos rozamos con tiempo, abarcamos sinceros la esperanza de tenernos cerca.
Cómo iba a explicarte, corazón herido, que me siento menos sola cuando pronuncias mi nombre. Que nunca estarás solo si provocas mi risa, porque nunca nos abandonaríamos.
Aquí tienes, el sabor de la victoria. Tú ganas, siempre has ido por delante, pero siempre me he empeñado en pisarte los talones. Aire y aire. Así somos, arrasamos con lo que tenemos.


Prometimos no perdernos más,
me da igual dónde te marches
aunque no sepa la dirección
de tus miedos, 
confío en que volverás 
y nos veremos donde siempre
como siempre,
cuando hagamos la señal.




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