miércoles, 15 de julio de 2015

Palabras que nadie más que yo (y quién sabe si él) entiende.

No pueden rozarse nuestros sueños.
No es correcto compartir el silencio
de los que callan por miedo
a decir
justamente
aquello
imposible
incorrecto
e improbable.
En el mundo existirán mil historias de amor.
Y entre ellas jamás estará la nuestra.
Porque tan fugaz y efímera se ha hecho
que no es más que una estrella en el cielo
que solo en las noches más oscuras
puedes ver.
Tan cerca están nuestros dedos de rozarla
tan lejos la tienen que dejar,
por miedo a que no sea el momento
y aún sea pronto
para jugar a ser esos adultos
que saben separar
el bien
y
el mal.


Nuestro presente no ha perdonado aún a nuestro pasado,
por eso no podemos ser un presente sin bañarlo de futuro.
La excusa del tiempo es el escudo
y nuestros ojos son las espadas que parten todas las verdades.
Mientras sigamos atándonos las manos
jamás habrá profundidad
en el corte.

Quizá nadie entienda esto
y solo yo sepa qué es lo que escribo
pero al igual que un náufrago pierde el sentido del tiempo,
yo siento que he perdido el tiempo cambiándole el sentido a mi vida.


Esto no entraba en mis planes
y hace tiempo que he dejado de saber cómo se improvisa
sin que las cosas salgan mal.










Ojalá no fuera el tiempo el único que sabe darme la respuesta.



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